Salud Mental&Locura

El enigma del autismo I

Publicado en Lectura Lacaniana: 7 marzo, 2015

En el siguiente  artículo Vilma Coccoz parte de la definición de enigma, haciendo un recorrido por los conceptos de deseo, verdad y  síntoma. Sitúa de enigma en relación al autismo.  

¿El autista tiene  relación con el enigma?

En esta primera entrega Coccoz comienza definiendo al  enigma como algo que no se llega a comprender y  nos advierte que el que intente eliminar el enigma esta condenado a la ceguera. Dirá que el deseo de cada hombre es en si mismo un enigma, cada uno tiene su manera particular de responder a eso, que en psicoanálisis llamamos síntoma.

La posición de respetar, de estar atento y  dirigirse a lo singular en la respuesta de cada sujeto autista se encuentra amenazada por el TCC  con sus tests y “sus técnicas de domesticación” denuncia Coccoz.

Para el psicoanálisis la verdad es considerada como afín al enigma, hay que salvaguardar el enigma tomando en cuenta lo imposible de decir, dejándose llevar por el sinsentido para arribar a una verdad particular.  Esta verdad no es universal, igual para todos, esta en relación a la respuesta de cada sujeto en relación al enigma y al deseo.

Florencia Vidal Domínguez.

                 

                         "El enigma del autismo"

 

1) Un elogio del enigma

Según el diccionario enigma es una cosa o un conjunto de palabras que no se alcanza a comprender, o que difícilmente puede entenderse o interpretarse. Esta nota de opacidad lo destina a capturar nuestro interés.

El discurso psicoanalítico está estrechamente vinculado a los enigmas desde que Freud se sirviera del mito de Edipo para intentar desentrañar los paradójicos deseos que encontrara en la terra incógnita del inconsciente.

Edipo había resuelto el enigma de la Esfinge con la respuesta "es el hombre" Pero, nos preguntamos con Lacan, ¿quién sabe cuál es la definición, la esencia del hombre?[1] Como sabemos, en la tragedia clásica la cosa acaba muy mal, una desgracia dos veces mayor que la anterior se cierne sobre la ciudad de Tebas: "…no ya diezmando a su pueblo de quienes se exponen a la pregunta de la esfinge, sino golpeándolo en la forma ambigua de la peste y que la esfinge tiene a su cargo en la temática de la Antigüedad."[2]

Lacan toma el ejemplo del desgraciado Edipo con el fin de ilustrarnos respecto a los resultados nefastos que puede tener como consecuencia la pretensión de erigirse en amo de la verdad, aspirando a borrar de un plumazo la problemática definición del hombre. En cierto sentido, podemos afirmar que gran parte del saber y de la cultura no son otra cosa que un comentario incesante a esta pregunta cuya respuesta no pude tener una respuesta universal y definitiva.

En la conclusión del estudio que dedicó a Leonardo de Vinci, uno de los más enigmáticos hombres que han poblado este mundo, Freud explica la imposibilidad de determinar lo que nuestra naturaleza debe a las necesidades de nuestra constitución y aquello que es producto del azar. Cita las palabras del artista: "…la natura è piena d’infinite ragioni che non fuorono mai in esperienza. Cada una de las criaturas humanas corresponde a uno de los infinitos experimentos en los que estas ragioni intentan pasar a la experiencia."[3]

Aquél que intente eliminar el enigma que cada ser humano no sólo representa está condenado a la ceguera y, aún peor, condena a la humanidad a la peste, a la desaparición. Porque el deseo de cada hombre es en sí mismo un enigma. En la protección de este carácter opaco, éxtimo del ser radica la posibilidad de que cada uno, uno por uno, consiga encontrar la respuesta que le convenga a su particularidad, compartiendo, eso sí, con los otros, la condición y el problema, pero exceptuándose, distinguiéndose, en la forma de formularlo y resolverlo.

En la solución que cada uno inventa, que en psicoanálisis llamamos sínthoma, radica la singularidad de cada ser, su estilo personal.

Hoy en día la peste que amenaza la polis freudiana tiene un nombre, son las TCC. Estas técnicas han sido pergeñadas por autoproclamados "expertos en psicología" que dicen haber encontrado la respuesta a lo que es el hombre en el quimismo del cerebro, en una proteína, en un ignoto gen…. En lo relativo al autismo, sus respuestas estereotipadas a la pregunta ¿qué es el hombre? se convierten en más sangrantes aún, por cebarse –para validar su falsa ciencia- con los seres más frágiles y vulnerables. Aquellos que, a falta de poder hacer uso de la palabra para poder resistir al tiránico dominio de sus tests y protocolos, se encuentran en riesgo máximo de ser olvidados, amenazados con el silencio y la segregación, o maltratados con sus técnicas de domesticación.

2) La potencialidad creadora de la verdad

Jacques-Alain Miller, en su Curso titulado Un effort de poésie[4] tematiza el carácter enigmático de la verdad en el campo psicoanalítico, de la verdad-mediodicha. No es "la verdad de las Academias, es la verdad en tanto puede ser considerada como afín al enigma."[5] El fervor científico, que toma la forma de una racionalidad eficiente, es objetado por el psicoanálisis, cuyo mayor descubrimiento radica en haber verificado que el pensamiento no conduce siempre a lo mejor, que el pensamiento puede ser altamente mortificante: "El sueño de la razón engendra monstruos", reza un grabado de Goya. Y esta es, la objeción que debemos hacer al espíritu de las Luces: es el misterio, el misterio en el psicoanálisis.

Esta formulación evoca El misterio en las letras de Mallarmé. El poeta supo reconocer el odio por lo oscuro en los "astutos maliciosos", que se atrevieron a sentenciar que "el propósito de su poesía era ininteligible." Frente a la tiranía de lo útil, él proclama una doctrina del enigma, de lo oracular. En un texto de 1896 anticipa a Freud: "Debe haber algo oculto en el fondo de todos, creo decididamente en algo abstruso, significante cerrado y oculto, que habita lo común."

La experiencia analítica ofrece un espacio de elucidación de esta zona oscura por la vía de la lógica del inconsciente y la estructura pero toma en cuenta lo imposible de decir, de formular, de escribir: es el límite del sentido, de lo que se puede interpretar. Y, respetando este límite, salvaguarda el enigma, el misterio en el ser hablante.

El esclarecimiento del inconsciente, del cual Freud formuló sus leyes y dinámica, no redujo un ápice el valor de las preguntas esenciales que no admiten una respuesta universal. Los grandes enigmas de la subjetividad adquieren una formulación particular en la vida de cada quien, en su historia. De ahí que la verdad en psicoanálisis siempre es particular: en lo relativo al deseo no se puede formular una verdad universal, válida para todo el mundo al estilo de 2+2= 4.

 

Bibliografía:

1.      J.Lacan. El Seminario, libro 17: El reverso del psicoanálisis. Paidós. Buenos Aires. 1992. P.128. Recordemos que el enigma de la Esfinge rezaba así: Cuál es el ser que anda ora con dos, ora con tres, ora con cuatro patas y que, contrariamente a la ley general, es más débil cuanto más patas tiene?

2.      Ibid., p.128

3.      S. Freud: Un recuerdo infantil de Leonardo De Vinci". En Obras Completas. Tomo II. Biblioteca Nueva. Madrid. 1973. Pág.1619

4.      Jacques-Alain Miller: Curso 2002-2003: Un effort de poésie. Inédito.

5.      Ibid. Clase del 20 de noviembre de 2002

 

Fuente: Virtualia Nº 23

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