Ficciones Clínicas

Conversación Clínica. Instituto del Campo Freudiano 2009. Casos que enseñan. Parte VIII

Publicado en Lectura Lacaniana: 12 mayo, 2016

Los sueños en la dirección de la cura

                                

Tres preguntas a Rosa Navarro

En esta entrega Navarro nos dice que los sueños siguen siendo uno de los fundamentos de  la cura, una vía regia hacia el inconsciente, lo constata en su práctica como en testimonios del pase.

Sueños que marcan el principio del análisis, bajo transferencia, o revelan cambios en la posición del sujeto, sueños que dan cuenta de una nueva posición respecto del goce o con el encuentro de lo imposible de la relación sexual.

En relación a la interpretación de los sueños, el acto del analista es crucial  ya que opera cifrando en lugar de descifrar, va en contracorriente de la interpretación del inconsciente, apuntando a separar al sujeto de su modo habitual de interpretar las cosas, separándolo de su modo de gozar.

                                                                 Angela Vitale

 

1) ¿Siguen siendo los sueños, como decía Freud, la “ vía regia” de entrada al inconsciente?

Desde mi punto de vista, los sueños, aunque sabemos que pueden engañar, siguen constituyendo uno de los fundamentos de la cura, una vía regia hacia el inconsciente.

Constato esto tanto en mi práctica clínica como en testimonios del pase.A lo largo de la cura se producen sueños que sitúan ciertos momentos cruciales.

Se trata de sueños que marcan el principio del análisis señalando la transferencia; sueños que revelan significantes fundamentales que han constituido el destino del sujeto o que revelan cambios en su posición; y sueños que dan cuenta del final de un análisis desvelando algo del objeto, una nueva posición respecto al goce o el encuentro con lo imposible de la relación sexual.

 

2) En tu práctica clínica ¿ha cambiado el lugar otorgado a la interpretación de los sueños?

Al principio de mi práctica, ponía de mi lado la incapacidad de acceder al sentido último de los sueños mediante un desciframiento exhaustivo. Aún no sabía que era un hecho de estructura.

Más adelante, con el eje de orientación hacia lo real de la cura que conlleva tener en cuenta la separación entre el sentido y lo real, efectivamente el lugar otorgado a la interpretación de los sueños en mi práctica cambió.

Si el sueño mismo es ya una interpretación y el inconsciente el intérprete, la interpretación del analista no haría más que añadir sentido contrariando la orientación hacia lo real.

El acto del analista opera introduciendo un corte que tiende a cifrar en lugar de descifrar y que va a contracorriente de la interpretación del inconsciente. Su finalidad es poner límite a la hemorragia de sentido, separar al sujeto de su modo habitual de interpretar las cosas separándolo así de su modo de gozar. Se trata de poner un límite al goce de la palabra, al sentido-gozado. 

Si  el  sentido  del  sueño  es  sexual  y  su  efecto  de  sentido  el  deseo inconsciente, la operación del analista apunta al “ombligo del sueño”, que es del orden de un agujero, está en relación con lo real y cuyo sentido, si el ser- hablante pudiese acceder a él, desvelaría la ausencia de relación sexual. 

El cifrado del sueño no llegará nunca a librar su sentido porque lo que se encuentra en el horizonte es el sin- sentido de la relación sexual en el inconsciente, como efecto de la estructura del lenguaje en el ser vivo sexuado. Cuando esto se vislumbra, el sueño se detiene, protegiendo el dormir.

Por el corte, el analista correlaciona su acto con la ausencia de relación sexual.

El silencio pude hacer, también, función de interpretación. Esta es la orientación que me guía a la hora de interpretar. 

¿Crees que ha cambiado para los analizantes?  Del lado de los analizantes están la interpretación y la elaboración. Los analizantes, imitando al inconsciente, intentan descifrar sus sueños y encontrar un sentido. Esto se produce como consecuencia del funcionamiento del inconsciente, que no solo interpreta sino que se presta a ser interpretado llevado por la lógica del significante, que aislado es un enigma y necesita la implicación de otros significantes para que emerja un sentido.

Contrariamente a la aspiración de los analizantes, el trabajo interpretativo del sueño, guiado por la significación fálica lleva al sujeto hacia el horror de la castración y le revela los límites del principio de completud puesto en marcha por el fantasma.

Para los analizantes, en esta época, los sueños no parecen constituir tanto un elemento esencial y recurrente, aunque puedan quedar, a veces, conmovidos por su efecto de sorpresa.

A medida que el trabajo analítico de los analizantes avanza parecen mostrar una mayor tendencia a transmitir los sueños como siendo ya una interpretación.

 

3) ¿ Nos puedes ayudar a leer la siguiente frase de Lacan de 1969?: “Nos equivocamos al preguntarnos, a propósito del sueño, ¿qué quiere decir? porque no es lo que importa. Lo que nos importa es ¿dónde está la falla de lo que se dice? Y está en un nivel en el que lo que se dice es distinto de lo que representa como queriendo decir algo”.

 

La  frase  se  sitúa  en  un  contexto en  el que Lacan está formalizando la relación entre verdad y saber. Hay una verdad que no se sabe y que hay que encontrar en el inconsciente. Hace referencia al sueño del padre que se duerme velando a su hijo muerto quien lo despierta con la frase : “¿Padre, no ves que estoy ardiendo?”

Lo importante no es lo que quiere decir, el sentido, sino buscar en la frase la falla de lo que se dice. La falla muestra lo que anda mal y lo que en este sueño se transmite que anda mal es el deseo. Se trata, nos dice Lacan, de alguna falla que el padre mostró por ser un ser deseante respecto de ese objeto querido y perdido que era su hijo. La falla, aquí, apunta al deseo que se presentifica en la pérdida de ese objeto.

Hay un saber que falta, perdido, que origina lo que surge como deseo en la articulación del discurso.

Si descontextualizamos la frase del Seminario XVI, “De un Otro al otro”, yo diría que efectivamente no se trata de descifrar el sentido sino de encontrar la falla de lo que se dice y que se sitúa en lo real, en el saber que falta en el inconsciente acerca de la relación sexual, en el encuentro imposible.

Es un saber que Lacan formalizará después como “no hay relación sexual”.

 

Print Friendly

Deja un comentario