Seminarios Martes EOL

Clase V. Seminario Carlos Dante García. EOL

Publicado en Lectura Lacaniana: 3 marzo, 2013

Martes 15 de Mayo 2012

C.D.G.: Para la reunión de hoy la propuesta era lectura de la angustia. Y el acento que voy a poner hoy sobre la lectura de la angustia, es que no es sencillo leer la angustia en un análisis, más que bajo la forma en que la puede testimoniar un paciente, que lo que diga un paciente, que testimonie un paciente, que diga que está angustiado.

Ni Freud ni Lacan ponen el acento en lo que dicen los pacientes. Si ustedes van a la Conferencia de “La Angustia”, Tomo XVI, van a encontrar que Freud comienza el abordaje de la angustia bajo distinciones conceptuales muy precisas, distinciones conceptuales entre lo que sería la angustia, el miedo, el terror, diferenciados de cómo se emplea la palabra angustia. Entonces una de las indicaciones que vamos a seguir de Freud, es que cuando recibimos un paciente nos podemos preguntar como tal paciente emplea la palabra angustia. Hay gente que manifiesta estar en toda su vida angustiada, y hay que ver si se trata de angustia, no vamos a decir que no en principio, pero hay que ver si al decir estoy angustiada generalmente se transmite la idea, también es otra transmisión habitual, es que la mujer está más angustiada que el hombre. Pero Freud no hace esa distinción, van a encontrar que Freud hace distinciones respecto de la angustia muy llamativas, que es hablar de personas neuróticas que nunca están angustiadas, porque hay personas que nunca están angustiadas. Y de neuróticos que manifiestan una multiplicidad de síntomas pero nunca la angustia.

Les decía que Lacan, según Miller, habla de las formas múltiples de la angustia, o sea que no hay una sola forma de la angustia. Esto nos aleja de la idea general que tenemos de la angustia que es cuál?, las fórmulas de Lacan, la angustia es el deseo del Otro, es la aparición del deseo del Otro, la angustia es cuando falta la falta. Entonces repetimos como loros las fórmulas sin detenernos a considerar cómo los analistas leemos las formas múltiples de la aparición de la angustia. La pregunta es como aparece la angustia y como la lee en su aparición para decir, un analista, el paciente está angustiado. Y cuales son las oportunidades de su surgimiento, no aparece en cualquier ocasión.

De la misma manera que comenzamos la vez pasada a ubicar la problemática del síntoma y en otras reuniones, el síntoma no es simplemente la descripción de algo que le pasa al paciente. Nosotros los analistas para leer un síntoma tenemos ciertas exigencias, que alguien diga no puedo salir a la calle porque tengo miedo eso no es una fobia, no leemos ahí una fobia, requerimos el texto de una fobia. De la misma manera para leer la angustia nosotros requerimos determinados textos de la angustia.

Por supuesto las formas múltiples de la angustia y las oportunidades de su surgimiento son muy distintas de la angustia lacaniana, o sea ya tenemos tres dimensiones distintas: múltiples formas, ocasiones de surgimiento de la angustia y angustia lacaniana.

No sé si ustedes saben que la angustia lacaniana no se reduce a un trastorno, no se reduce a algo que se deba curar por ejemplo. La angustia lacaniana es la manifestación de una angustia que es puntual y que causa el deseo, o sea la angustia lacaniana no es una angustia que tenga la característica de algo que pueda enfermar.

Por eso Miller al comienzo de la presentación de la problemática de la angustia y del Seminario de “La Angustia” de Lacan, destaca dos cosas, dos cosas que no son menores, presten atención. En todo el Seminario de “La Angustia” no hay una sola frase de Lacan en la que conmine a desangustiar, primera cuestión, no hay una sola frase de Lacan que sugiera o presione o diga que hay que desangustiar. Lo que implica es que la angustia viene a ocupar, por eso digo la manera en que se lee, si yo leo que hay que eliminarla ya estoy haciendo una lectura, una interpretación de la angustia; si yo leo que la angustia es un momento previo por ejemplo a todo acto estoy haciendo otra lectura de la angustia, estoy haciendo la lectura del paso necesario a atravesar para ir al acto, estoy leyendo la angustia de una manera muy distinta. Lo que ocurre es que nosotros vivimos en una época donde la lectura de la angustia que se hace es que la angustia está arrancada de la condición de la existencia, hay que vivir feliz y sin angustia sería la frase que nos invade permanentemente, no hay que angustiarse, es como si la angustia no formara parte de la condición subjetiva.

Por supuesto que los valores de la angustia y de cómo se lee una angustia cambian con la época. Antes la angustia, en Kierkegaard, estaba ligada a la condición de existencia en la relación que alguien tenía con Dios, ya estamos muy lejos de eso, vivimos en un mundo donde nos dicen una y otra vez que estar angustiado es algo negativo. Por supuesto que hay angustias y angustias como dije antes, hay formas múltiples de la angustia, y condiciones distintas de su aparición. Entonces primer rasgo Lacan en su Seminario, en ningún momento conmina a desangustiar.

Y el segundo rasgo es que en forma muy sutil Lacan va desparramando a lo largo del Seminario de “La Angustia” una doctrina de la angustia, doctrina de la cura de la angustia, no hay una dirección de la cura de la angustia, sino hay una doctrina de la cura de la angustia, ya vamos a ver como se lo lee esto.

Para alguien que cura, si un médico escucha que alguien está angustiado qué va a pensar?, va a pensar que hay un trastorno, va a pensar que eso hay que sacarlo, erradicarlo, lo lee de esa forma, a no ser que se analice ese médico.

Es mucho más sorprendente Lacan en el Seminario de “La Angustia” de lo que la gente cree al respecto de cómo leer la angustia. Cómo lee Lacan la angustia en el Seminario de “La Angustia”?, la lee bajo la forma de la creación literaria.

Cuando Lacan aborda el problema de la angustia sigue a Freud, porque la lee como lo hace Freud con el hombre de la arena por ejemplo, mediante la creación literaria. Por qué la lee bajo la creación literaria? Es una manera totalmente distinta de leer la angustia, una manera es leerla en forma médica, otra manera es leerla bajo la forma de la condición que precede al acto, otra manera es leerla bajo la forma de la creación literaria. Y qué significa leer la angustia bajo la forma de la creación literaria? Significa ubicar la angustia bajo un punto ideal de cómo se debe manifestar.

Entonces primer observación que hago, la distancia que hay de la aparición de la angustia en la creación literaria, que los analistas no se forman en eso, se deberían formar, la creación literaria da ocasiones para pensar como se forma la angustia, pero bajo una forma ideal, pura, esa es la distancia que hay en como se manifiesta en la clínica, como nos testimonian los pacientes eso, hay una distancia entre el punto ideal y las imperfecciones de su manifestación en la clínica según lo que testimonian los pacientes.

Por eso Lacan cuando quiere abordar la llamada angustia y el concepto de angustia, lo hace bajo la forma literaria, bajo la forma de la creación literaria. Freud es muy preciso en esto, por eso Lacan lo lee muy bien, pero no menciona explícitamente como lo plantea Freud. Freud dice es diferente el efecto de lo siniestro que vivenciar lo siniestro. El efecto de lo siniestro es creación literaria; el vivenciar lo siniestro es algo que tiene que ver con la vivencia, con lo que se vive, no con la creación literaria, digo para dar una pista de cómo leerlo. Y el abordaje que hace Freud a diferencia, yo sugiero que para formarse en la cuestión de la angustia uno lea la Conferencia de “La Angustia” y “Lo Siniestro” de Freud, y van a ver que hay una distancia enorme entre la dimensión clínica que aparece en la Conferencia de “La Angustia” con la creación literaria que aparece en “Lo Siniestro”.

Qué particularidad tiene la función literaria y la creación literaria en la angustia?, es que manifiesta la angustia en su forma pura, no en su dimensión subjetiva, es la construcción ideal de su forma de aparición, que permite aprehender lo que nos muestra la clínica.

La angustia no es –les dije- solo un trastorno. Qué es la angustia y cómo la lee Lacan, cómo lee un analista la angustia, cómo lee el analista cuando alguien manifiesta que está angustiado en el desarrollo y en el trascurso de un análisis? Lo primero que hace Lacan es ubicar la angustia como una vía de acceso. La angustia no es la culminación ni el ascesis de algo en el sentido de algo que se llega, ni siquiera un estado ni un trastorno, es una vía de acceso, o sea que es lo que permite llegar a, entonces esa es una manera que tiene el analista de orientación lacaniana de leer la angustia.

Por supuesto no es como dije al principio todas las manifestaciones de la angustia, no es la angustia de alguien que se presenta “estoy angustiado”, o la angustia organizada a partir de una fobia, no es ni una cosa ni la otra. Estoy hablando de la angustia en el transcurso de un análisis, y la angustia en el transcurso de un análisis es la dimensión de la doctrina de la cura, también Lacan lo aborda bajo la forma de no es necesario que la angustia sea abordada en el transcurso de la cura, la angustia se puede abordar como vía de acceso a otra cosa, a qué otra cosa?, sería la pregunta.

La angustia manifiesta una forma de acceso a lo real, no es la única, pero es la principal, una forma de acceso a lo que Lacan llama lo real, por qué?, porque leer la angustia como vía de acceso a lo real nos permite decir que los momentos puntuales de angustia en el desarrollo de un análisis son momentos donde hay un acercamiento a eso que se llama lo real. Por qué? Porque en primer lugar no es significante, y si no es significante qué es? Quiere decir que la angustia manifiesta un momento de cierta disolución de la función simbólica del significante, y por eso nos está sugiriendo que se trata de algo real. No es significante, es un afecto, repetimos, pero no sacamos las consecuencias, sabemos que es un afecto pero si es un afecto quiere decir que no es significante. Más aún, la angustia es lo que escapa a toda significación, es decir da cuenta de aquello que no es posible significar. Entonces fíjense que está cuestionando de alguna manera en la lectura de la angustia, la idea de que todo puede ser simbolizado, todo puede ser significante y todo puede ser articulado, y la idea de que todo puede ser significado. La angustia son momentos clínicos privilegiados donde se disuelve la posibilidad de significar algo, o sea lo que escapa, lo que no es significable. Por eso también la angustia –si seguimos esta lectura- es la vía de acceso privilegiada a qué? Al objeto. Si es vía de acceso a lo real es porque sugiere que hay algo de lo real que se está tocando.

Por eso el problema mismo de la definición de Freud cuando aborda la problemática de la angustia y dice, distinguiéndola del miedo de un peligro exterior real, de la realidad, de dónde viene esa dimensión peligrosa de la angustia?, no puede provenir de la realidad.

Por eso muchas veces en mis intervenciones clínicas cuando alguien manifiesta “estoy angustiado por lo que está ocurriendo en el trabajo”, de ninguna manera podría estar angustiado por lo que está ocurriendo en el trabajo, no hay angustia que se articule a la relación con la realidad. La angustia si es orientación respecto del objeto a, quiere decir que no es el objeto de lo que está ocurriendo en la realidad. Si es vía de acceso al objeto a, entonces tenemos que preguntarnos qué es el objeto a.

Todos los objetos que conocemos nosotros hasta el Seminario de “La Angustia” son objetos moldeados bajo la forma de la imagen. Vuelvo a repetir esta fórmula muy clara y muy precisa, si yo estoy hablando que me angustio por lo que está pasando en el trabajo, voy a hablar de lo que pasa en términos de imágenes, y entonces no voy a poder dar cuenta de lo que me angustia. Sólo algunos pacientes, según como estén ubicados en la experiencia analítica pueden llegar a decir lo que me angustia no es esto, hay algo que me está angustiando y no sé qué es. Generalmente estos pacientes dicen algo, algo pasa, no sé qué es, no es algo que está pasando en la realidad, quiere esto decir que la problemática del objeto a no es reflejada en ningún objeto. Entonces cuando aparece la dimensión de la angustia significa esto que el objeto del cual se trata no es un objeto del mundo ni del Yo, es otra cosa.

Freud en “Inhibición, Síntoma y Angustia” dice una frase que lo orienta a Lacan respecto de esto. Freud dice: Todo aquel que está asegurado en el mundo de la imagen no está angustiado. Presten atención a la fórmula: Todo aquel que está asegurado en el mundo de la imagen no está angustiado, está asegurado de la angustia, o sea que hay angustia cuando la imagen se disuelve, cuando uno no está seguro de la imagen, de la imagen que tiene de sí, de la imagen que tiene del mundo, de la imagen que tiene de cualquier representación, o sea angustia es no aseguramiento de la imagen de sí. Por lo tanto si esto es así, cuál es la lectura que un analista tendría que hacer y un paciente también?, un paciente que se analiza tendría que tener una cierta lectura de la angustia, decir qué suerte que estoy angustiado porque se me está disolviendo una identificación, se me está cayendo una imagen, estoy cambiando, se está transformando mi subjetividad tendría que decir, por supuesto no digan que yo estoy diciendo esto.

Fíjense, cuanto más alguien está asegurado en la imagen, no hay angustia. Cuanto más asegurado de la imagen qué quiere decir?, asegurado de la identidad, de lo que uno es, de la identificación. Y proporcionalmente cuanto uno menos está seguro de su imagen y de la imagen en general hay más angustia, es proporcional.

Por eso poco a poco en el Seminario de “La Angustia” Lacan va introduciendo un cuestionamiento radical al mundo de la imagen, a todo lo imaginario de la identificación imaginaria.

Por supuesto entonces la angustia indica que hay algo que escapa a la imagen, la angustia indica que hay algo que está cuestionando a la imagen que se está sosteniendo. Más aún, Lacan sugiere y me gustaría, ojala este año lo pueda hacer, es mi propósito, que la angustia de la que él habla no tiene nada que ver de la que habla Freud, sé que estoy diciendo una cosa bastante fuerte. Porque cada vez que Lacan habla de la angustia en el Seminario de “La Angustia” dice, sí, es como dice Freud, recordemos lo que dice Freud de la angustia señal, pero inmediatamente dice otra cosa.

Es como dice Freud que la angustia no es sin objeto, vamos a leer a Freud y Freud dice todo lo opuesto. Más aún, en una parte del Seminario de “La Angustia” Lacan sugiere que la angustia se reconstruye y no se experimenta. O sea que la angustia de la cual él habla es una angustia distinta de la experimentación, de la vivencia de la angustia. Cuando menciona el segundo tiempo del fantasma de “Pegan a un niño” para darles la indicación precisa, ahí dice que ese es el momento de la angustia, pero nadie se angustia con ese segundo tiempo del fantasma.

Lo voy a decir de una forma mucho más contundente, la angustia en la orientación de la cura analítica de la orientación lacaniana es el desfallecimiento de la realidad para acercarse a un real. Y cuando se desfallece algo de la realidad? Cuando desfallece el significante, cuando el significante no alcanza. Todo el mundo que manifiesta algo de la dimensión de la angustia dice, estoy angustiado, no sé qué pasa, empieza a encontrar límites en lo que puede ser dicho, de lo que puede ser nombrado, el significante desfallece.

Entonces por qué me parece muy importante ubicar la angustia?, no para promover la angustia, no estoy diciendo eso, estoy diciendo que la angustia en este caso debe ser leída de determinada manera, no como algo a curar, es una brújula de algo que está pasando en el análisis, es la brújula de que por ahí anda algo de lo real.

Más aún, más fuerte todavía la cuestión en Lacan, de cómo lee la angustia. Lacan arranca totalmente la angustia del Edipo. Dónde ubicábamos la angustia con Freud y con el Edipo?, estaba claramente sentada la angustia en el Edipo bajo la forma de la amenaza de castración, en el padre, Lacan la saca de ahí, o sea que no está articulada al Edipo, para que se capte otra dimensión de alejamiento de la dimensión simbólica, porque el Edipo es nada más ni nada menos que una construcción metafórica del significante, la saca de la dimensión simbólica.

La angustia es algo, dice Lacan, quiero que retengan esta definición para la reunión de hoy y para la próxima, es algo –no dice qué- que no es sin objeto, es algo, no dice qué, porque si dijera es el objeto, no es sin objeto, algo, pero no dice qué exactamente.

Freud también va a tener problemas para dar cuenta de la angustia en este sentido. Si ustedes van a la Conferencia XXV de “La Angustia” de “Lecciones de introducción al psicoanálisis”, Freud comienza el abordaje de la angustia bajo la forma más chabacana podemos decir, que es el haber experimentado el afecto de la angustia, dice todo el mundo debe haber experimentado en algún momento el afecto de la angustia, página 357. Pero qué particularidad tiene la angustia de los neuróticos?, o sea para poder reconocer la angustia de los neuróticos a diferencia de alguien “normal”, entre comillas. La diferencia es que la intensidad de la angustia es enorme en los neuróticos, o sea cuanto más angustiados están más neuróticos; cuanto menos se angustian según Freud, menos neurosis, página 357, 358, o sea la hace depender del monto de angustia, en el sentido de la cantidad.

Y da una fórmula que a mí me parece muy interesante: Existen hombres angustiados que no tienen nada de neuróticos. Y existen neuróticos que padecen muchos síntomas pero no el de la angustia. Quienes serían los angustiados que no tienen nada de neurótico? Serían aquellos que no tienen síntomas, síntomas obsesivos, síntomas conversivos, es lo que se conoce como –y Freud lo articuló así- neurosis de angustia, pero no son angustiados, sin síntomas.

En primer lugar el psicoanálisis dice, aborda el problema de la angustia de una manera muy diversa de como lo abordaría la medicina académica, es un dato no menor. Cómo lo aborda la medicina académica?, y les pido que busque en Internet esto que les voy a decir, mediante la médula oblongata, está escrito así en latín acá en el texto. Qué quiere esto decir? Quiere esto decir que la medicina académica aborda la angustia, lo lee bajo dos formas: bajo la enfermedad y bajo la forma de la localización anatómica, por eso el término que utiliza Freud, cuando no hay localización de la angustia anatómica. Entonces lo que podemos preguntarnos qué vienen a hacer todos los medicamentos que se toman respecto de la angustia, adónde van, a qué apuntan? Por eso les estoy diciendo cómo leemos la angustia. Esto significa que estamos en contra de que algún medicamento pueda aliviar lo que puede producir la angustia?, no estoy manteniendo un discurso en contra, pero el medicamento elimina la angustia?, o puede aliviar?, y sobre qué actúa el medicamento si no hay localización anatómica de la angustia?.

Freud mismo se dedicó durante años a estudiar la angustia en lo que sería el nervus vagus, lo dice en la página 348.
Freud dice, es el planteo que hace directamente en la conferencia, el camino del abordaje de la angustia debe ser la relación con el inconsciente y no las vías nerviosas, entonces tenemos ahí dos posiciones para leer la angustia muy distintas.

Freud comienza en el abordaje de la angustia a hacer una distinción notable, diciendo que hay una angustia realista y una angustia neurótica. La angustia realista se articula a la percepción de un peligro, reacción frente a un peligro exterior, interesante, si yo escucho en el trabajo que están echando gente y entonces digo estoy angustiado, y menciono la posibilidad de que me caiga el despido. La percepción del peligro de ser despedido es una angustia neurótica?, en absoluto, Doy el ejemplo para que se capte que se trata de una angustia realista. Ahora, si yo agrego a eso que nunca más voy a conseguir un trabajo, que voy a quedar en la indigencia, ahí comienzo a introducir una dimensión de angustia totalmente distinta. Entonces efectivamente hay un peligro, el efecto analítico puede decir mire, hay un peligro, lo pueden llegar a despedir, eso no es articular la angustia a algo que corresponda a la relación con el inconsciente, es la dimensión realista según los términos de Freud.

Dice así: Es una reacción frente a la percepción de un peligro exterior y es lícito, es algo que implica la dimensión de que hay algo racional y comprensible, –presten atención- un daño esperado y que puede ser previsto. Entonces en ese sentido agrega: Las oportunidades en que se puede presentar esta angustia depende frente a qué objetos, qué situaciones, –y fíjense las dos cosas que dice- el estado de nuestro saber y de nuestro poder. O sea que reúne cuatro requisitos: estado de nuestro saber; de nuestro poder; frente a qué objetos; y qué situaciones. Ahí hace la comparación con el salvaje, no sé si lo recuerdan, que se puede angustiar dice, frente a un eclipse. Esa no es la angustia de la cual habla Lacan, ni la angustia neurótica, o sea que el hombre blanco, dice Freud, se presenta exento de la angustia, porque sabe, el saber, fíjense que hay una dimensión de cierto significante, le permite estar exceptuado de la angustia y representarse qué está pasando.

Y dice: En otras ocasiones es el mayor saber lo que genera angustia, el mayor saber, es el efecto de ir a buscar información. El mayor saber permite individualizar cada vez con mayor precisión el peligro. Son los efectos que a veces produce la consulta por Internet, alguien tiene una dureza y resulta que ya se averiguó todo lo que puede traer eso. En estos casos son manifestaciones de angustia que Freud ubica bajo la forma de angustia realista, y está en relación al saber y al poder. Si yo sé que me van a echar y no hay forma porque no puedo parar eso, ahí va a aparecer una dimensión de angustia que es la inminencia de un peligro, pero eso no es la angustia neurótica ni la angustia lacaniana, mucho menos. También esta angustia puede ser revisada en su dimensión racional y en su adecuación.
Si la angustia alcanza una fuerza desmedida –es otra manera de leer la angustia, página 359- resulta inadecuada en extremo. Por qué? Porque el efecto de la angustia es la paralización, o sea que hay una relación entre angustia y acción. Esa relación entre angustia y acción debe ser evaluada en qué medida?, esa angustia inmoviliza o en qué medida esa angustia lleva a la acción?.

El uso de la angustia. La angustia puede ser usada como una enfermedad para obtener beneficio, esto no significa que la angustia en ese caso sea una angustia neurótica. A qué llama angustia neurótica Freud? Dice que la angustia neurótica es un estado subjetivo caracterizado por ese afecto que se llama angustia, tampoco lo logra definir, es un afecto, pero dice que es un estado subjetivo, cuya particularidad es repetirse, el rasgo que ustedes tienen que tener para que haya angustia neurótica es la repetición, como la dimensión del síntoma. Si la angustia se produce una vez no es angustia neurótica, si se produce dos veces ya tenemos que empezar a pensar que ahí hay la dimensión de una angustia neurótica, en los términos de Freud.

Y para Freud cuál es el modelo mediante el cual se debe pensar la angustia? Modelo clásico, son dos que están articulados, primero es el modelo de la separación, lo que sería la angustia del nacimiento, el sujeto se separa de la madre, está articulada la angustia a la separación.

El segundo modelo que introduce Freud lo hace mediante la anécdota de la partera, no sé si lo leyeron, pero me pareció fantástico porque me parece que Lacan se inspira en esta anécdota. Un grupo de jóvenes médicos –página 361- del hospital almorzaban en una posada. Un asistente relató la cómica historia que había sucedido en el último examen de parteras. Se le preguntó a una candidata qué significaba el hecho de que en el parto apareciese meconio –o sea excremento- en el agua del nacimiento. Y ella, la partera respondió muy suelta de cuerpo, que el niño está angustiado. O sea que lo que significa la aparición de un resto es la angustia, un resto. Fíjense que está en la misma anécdota relatado así. A partir de lo cual Freud dice: Mediante esa anécdota me di cuenta que había algún nexo importante, sino no se hubiesen reído, o sea que transmitió una verdad esa anécdota. Fíjense que el niño esté angustiado no quiere decir que el niño haya experimentado angustia, sino que hay una relación entre el resto y la angustia, resto del niño, angustia del niño, pero no dice que experimentó angustia, sino qué significaba, para que capten la dimensión de que no se trata de la vivencia de la angustia. Todo esto es retomado por Lacan bajo la forma de la relación de la angustia, bajo la relación con el resto, y la relación de la angustia con la dimensión de separación, son dos modelos.

Pregunta, todo momento de separación implica la emergencia de la aparición de la angustia?; toda relación de un sujeto con un resto implica la aparición de la angustia? Esos son los dos modelos que Freud promueve.
Para la vez que viene les sugiero que lean a partir de la página 362 de la Conferencia de “La Angustia”, las distintas formas y condiciones de aparición de la angustia.

Hoy voy a terminar con esta idea de la angustia. La angustia en términos generales, lo que se llama la angustia lacaniana no tiene una significación negativa, tiene la significación de aquello que permite a un sujeto de acercarse a qué dimensión subjetiva, que llamamos real, llamamos objeto, pero a qué se acerca un sujeto?, se acerca a la dimensión que de la satisfacción pulsional, o sea la angustia son momentos de aparición de algo que concierne a la satisfacción pulsional, o sea cuando puse en serie lo real, el objeto y ahora la pulsión. Entonces son los momentos más verdaderos, no en el sentido del significante, sino verdaderos porque son más reales.

Voy a detener la exposición acá. Si hay preguntas.

Ricardo Vila: Se podría pensar entonces que cuando los pacientes manifiestan este afecto como angustia pero no pueden explicar cual es el origen de esa angustia, ahí sí estaríamos frente a la angustia como la leería Lacan.

Carlos García: Claro, no pueden explicar el origen porque no hay causa, trata de encontrar el por qué, y la única manera que tiene el neurótico de abordar el por qué es mediante el significante, estoy diciendo miren la angustia es la disolución del significante, entonces por eso giran a la redonda, y no sé por qué y no sé por qué, es más claro ausencia de por qué, porque no hay nada en el mundo exterior y no hay ningún motivo. Cuando uno en un análisis está ubicado bajo la forma de no hay nada en el mundo exterior y no hay ningún motivo, está andando muy bien ese análisis, porque no está pasando por los carriles ni imaginarios ni de la realidad ni del significante, está ahí tratando de articular algo que no forma parte del significante, por eso digo andando muy bien. Eso no quiere decir que alguien no esté padeciendo en ese momento algo.

Ana Marina: Qué estatuto se le daría entonces a todos los fenómenos corporales, de sudoración, palpitación, todo lo que es conocido como crisis de angustia o ataque de pánico, cómo se articularía o qué lugar se le daría? Evidentemente hay un atravesamiento ahí en lo corporal, habría que ver de qué se trata, por qué aparece directamente en el cuerpo, la histeria es más proclive a padecer de ese modo. Está generalmente, vulgarmente o popularmente, está generalizado como está angustiado, mira como llora, o tiene tal cosa o tal otra, o sea algunas manifestaciones aparecen en el cuerpo, pero no tiene significantes, se disuelve el significante, cae la cuestión de la imagen.

Carlos García: Fíjense ustedes que todos esos fenómenos es la imagen de una caída. Ahora, tu pregunta es qué relación guarda la angustia con el cuerpo? Por qué las manifestaciones de lo que se llama angustia están promovidas bajo la forma de cosas que ocurren en el cuerpo?, palpitaciones, sudoración. Pero esas palpitaciones, sudoración, son concomitantes a qué? A la ruptura de la unidad de la imagen corporal. Todos esos fenómenos es que se está disolviendo la imagen, que no se puede sostener la imagen. El extremo de esos fenómenos es la despersonalización.
Por eso Lacan dice la angustia siempre concierne al cuerpo, pero en qué concierne siempre al cuerpo?, que cuestiona lo que viene desde el cuerpo que no se sabe qué es, va a cuestionar la imagen.

Lo vamos a retomar la vez que viene, pero hay una distancia enorme entre la imagen y los fenómenos que comienzan a ocurrir en el cuerpo.

Auditorio: Si bien dijiste que la angustia también es como un momento previo al acto, me pregunto qué relación podría haber entre la angustia ahí, por ejemplo el pasaje al acto o el acting out. No puedo evitar recordar un poquito la tabla del Seminario 10, pero no la tengo muy clara.

Carlos García: Voy a dar una respuesta rápida a esa cuestión. No hay acto sin angustia, la angustia es condición del acto, no se hacen actos sin angustia, olvídense de eso. La gente tiende a pensar decidí comprar tal cosa, decidí casarme, esos movimientos donde supuestamente podría haber un acto están siempre acompañados de angustia cuando es verdaderamente un acto. O sea la angustia es la manifestación temporal de aquello que antecede al momento del acto. Y no es del acting out, es del pasaje al acto o del acto. Es algo que se atraviesa por otra parte, es antes del acto. La gente tiene esa idea, soy propietario por primera vez me decía una paciente la otra vez, tengo una angustia terrible, no puede ser, no entiendo; me estoy por casar, es el momento más feliz de mi vida, va a ser una fiesta espectacular, me voy a ir de viaje, tengo una angustia; se entiende?, generalmente son frases que están ubicadas en el momento anterior. Espero no haberlos intranquilizados.

Nos vemos el martes.

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