Seminarios Martes EOL

Clase II. Seminario Carlos Dante García. EOL

Publicado en Lectura Lacaniana: 2 diciembre, 2012

Martes 10 de Abril 2012

C.D.G.: Antes de comenzar con el desarrollo del Seminario de hoy, les quiero anunciar que hay un equipo que ya está comenzando a trabajar para la elaboración de ciertas cosas que conciernen al Seminario, una de ellas por ejemplo es la confección de las reseñas de cada una de las reuniones, que van a ser distribuidas en principio a aquellos que forman parte de la lista del Seminario. En esta oportunidad Ángela Vitale se está ocupando de eso.

Ese equipo está conformado por el momento –se van a incluir otras personas- por Ángela Vitale, Patricia Pena y Andrea Améndola. Es un equipo que está trabajando para organizar cosas para el Seminario y para sus participantes, también están preparando cosas para presentar en el Seminario, esa es la idea. Pero en principio se están ocupando de recoger lo que se produce en el Seminario para difundirlo.

Aparte de eso están las clases que están siendo grabadas y desgrabadas desde hace muchos años por Sonia Hermanoff, así que aquellos que quieran comprar las clases se las piden a ella, hace como quince años que viene grabando y desgrabando las clases.
Esta es una información primera para aquellos que se acercan al Seminario y quieren registrar parte de lo que se va produciendo y también participar.

Freud formó cuando era un adolescente, un púber, preadolescente, una sociedad secreta, se llamaba “Academia Esperanto”. Con un amigo fundaron esa sociedad secreta, ese amigo se llama Eduard Silverstein y ambos aprendieron a leer “El Quijote” sin saber el castellano. Ese es el origen del interés de Freud por uno de los grandes de la literatura que es “El Quijote” pero también por la lengua castellana, ustedes saben que Freud recibió un premio por como escribía.

Esa academia que formaron tenía un sobrenombre que era “El coloquio de los perros”, Freud era Cipión y Eduard era Berganza. Los dos son perros que participan de una novela de Cervantes, le pusieron ese nombre para leer y aprender a leer en castellano.

Por qué comienzo por esta referencia? Porque en Freud hay una particularidad –y esa es una de las razones por las cuales inventó el psicoanálisis- que es el impulso a leer. Ese impulso a leer lo llevó a Freud a desarrollar estudios muy minuciosos que contribuyeron al desarrollo del psicoanálisis, que podemos considerar como un conjunto de monografías de psicoanálisis aplicado, donde Freud utilizó esos textos que él leía para aplicar el psicoanálisis.

Les enuncio algunos de esos textos para que ustedes capten la cabal dimensión de lo que implica leer en Freud: “La Gradiva: una fantasía pompeyana” de Jensen; “Personajes psicopáticos del teatro”; “Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci”; “El tema de la elección del cofrecillo”; “El Moisés” de Miguel Ángel; “Un recuerdo infantil” de Goethe; “Una neurosis demoníaca en el Siglo XVII”; y por supuesto el texto que tenemos como referencia hoy “Lo Siniestro”; pero no se detienen ahí estas referencias, está también “Varios tipos de carácter descubiertos en la labor analítica”; y un conjunto de textos que en su momento yo les voy a presentar a ustedes para que capten qué concepto Freud leía cuando leía los textos.

Por qué comienzo con esta referencia fuerte de la posición de Freud ante la lectura, y la lectura de textos de una lengua que él no conocía? Comienzo por aquí porque ustedes van a encontrar que el gran descubrimiento de Freud respecto del inconsciente es que el inconsciente es nada más ni nada menos que un modo de lectura. Esta afirmación que para mí es una evidencia también es una afirmación que sostiene Miller en la página 349 del Capítulo XVIII “Significación y satisfacción” del Seminario “Donc: la lógica de la cura” que tenemos como referencia y base de este Seminario.

Con toda evidencia –dice Miller- el inconsciente consiste en un modo de lectura. Cuando Freud descubre y construye la interpretación de los sueños, todo el mundo ya sabía que los sueños ya se leían y se interpretaban. Además les aclaro que los sueños han sido desde siempre el lugar tradicional en la que una producción subjetiva espontánea realizaba diversas lecturas. Diversas lecturas consiste en que se podía leer a través de un sueño la posibilidad del destino de la conquista de una ciudad; se podía leer a través de un sueño cuál era el destino que iba a tener una ciudad o un rey; se podía leer a través de un sueño un descubrimiento científico, resolver un enigma científico; diversidad de lecturas. Se podía leer por ejemplo también lo que iba a pasar, las premoniciones respecto de lo que le iba a pasar a alguien, hasta seres queridos, no hay una sola lectura de los sueños, la lectura psicoanalítica de los sueños es muy particular, muy específica. Todas estas lecturas que les mencioné son lecturas que estaban desde antes de Freud.

¿Por qué el sueño y por qué comienzo por el sueño?, es el lugar tradicional en el que se desarrollaron diversidad de lecturas y se desarrollan diversidad de lectura. La respuesta es muy sencilla y por eso tuvo tanto éxito “La interpretación de los sueños” años después de que Freud la publicara. La respuesta es sencilla, porque el sueño o los sueños es el lugar preferencial de lo enigmático en la producción subjetiva, los sueños son generadores de enigmas, es decir los sueños producen una significación enigmática. Significa, todos sabemos que los sueños significan algo, pero no sabemos qué significan. Qué significan lo hacemos a posteriori de tener el sueño, suponiendo que significan algo. Esta dimensión de lo que significa a veces es desarrollada en el seno de una pareja. Conozco una pareja de artistas que se dedican a tapizar su respaldar de la cama escribiendo todos los sueños que van teniendo, y van llenando paredes con sus sueños, y los van leyendo, interpretando, es una manera de amarse a través de los sueños.

Tradicionalmente cuando uno dice significación enigmática de los sueños ¿qué quiere decir? Significación enigmática quiere decir que hay un significante o varios significantes en el sueño que hacen enigma, casi todo el mundo tiene la certeza de que los sueños significan algo. Digo casi todo el mundo porque no lo puedo generalizar. Si comienzo por el sueño es porque es una formación privilegiada, el sueño manifiesta lo que Saussure había descubierto, la relación entre significante y significado, es el paradigma de esa relación, significante – significado. Y muestra el sueño que el significante y el significado no caminan juntos, no van juntos, que hay un desplazamiento entre uno y otro. Y para solucionar ese desplazamiento, esa no concordancia entre uno y otro qué se hace?, se lee.
En toda la historia de la humanidad, en los testimonios de lo que ha sido escrito siempre se recurrió a intérpretes que leían los sueños. ¿Qué es lo que agregó Freud distinto a todas esas interpretaciones de lo que querían decir los sueños? Freud agregó dos cosas que cambió el modo de relación humana en el Siglo XX, cambió el modo de relación humana porque inventó el psicoanálisis.

Agregó e interpretó que en el sueño se manifestaba el deseo subjetivo del que lo soñaba, le agregó el deseo, le interpretó que ahí había un deseo. Es muy distinto esto de que todos manifestaban la cuestión de que en el sueño había un deseo, pero Freud dijo ojo ese deseo es una intención, hay una intencionalidad. Y lo que agregó es cierto deseo de esa intencionalidad, por ejemplo dijo deseo de muerte, usted desea matar, o usted desea acostarse con su madre, cosa que no se decía antes de Freud.

Pero además Freud agregó otra cosa que no estaba presente en la interpretación ni en la lectura de los sueños. Freud agregó que los sueños generaban algo que se denomina satisfacción o insatisfacción. Freud agregó entonces la dimensión de la satisfacción en la lectura. O sea es también en los sueños el lugar privilegiado donde se lee una satisfacción. Eso no existía antes de Freud, soñar para satisfacerse, soñar para satisfacer un deseo de muerte, eso no existía antes de Freud. Producir un hecho psíquico para producir una satisfacción era rarísimo que se planteara algo así.

Se entiende entonces que lo que nosotros vamos a proponer como lectura no incluye solo la dimensión del deseo o de la interpretación. Incluye la dimensión de que hay también en lo que se lee un modo de satisfacción. Es clave, en el psicoanálisis es clave porque es la particularidad del psicoanálisis.

Les quiero transmitir a ustedes como Manguel en el texto “Una historia de la lectura” dice y transmite como él descubrió la lectura.

Dice: Descubrí a los cuatro años que podía leer. Se está refiriendo a la lectura de textos, de letras. De alguna manera yo tenía idea que las ilustraciones, las figuras tenían nombre pero no sabía qué significaba –estoy en la página 19 para aquellos que hayan comprado el texto o lo hayan leído. También tenía idea de que leer era algo que hacía la gente que me leía, pero aquellas percepciones que yo escuchaba cuando me leían, eran simples actos de magia, que perdía gran parte de interés cuando la persona me lo leía, o sea yo me daba cuenta que cada vez que el libro se abría venía alguien y me decía lo que significaba, me daba cuenta que el que leía le encontraba placer, era mi madre o la institutriz, pero para mí no tenía sorpresa. Cuando leí por primera vez supe de inmediato lo que eran, eran cosas que oía dentro de mi cabeza. Estoy describiendo el testimonio de alguien que transmite el acto de leer. No es un lector cualquiera Manguel. Descubrí que eran cosas que oía dentro de mi cabeza, se metamorfoseaban, hasta que me di cuenta que se convertían por el hecho mismo de que yo los leía en algo sólido, sonoro. Podía transformar en el acto de leer unas simples líneas en una realidad viva. Lo que antes podía solo contemplar ahora cobraba vida.

Quiero subrayar todos estos términos porque lo que les quiero subrayar es la dimensión libidinal de lo que está puesto en juego en el acto de leer, esa dimensión libidinal es, cobraba vida, había una sonoridad, hasta que va a decir que no eran solo lo que mis ojos veían, mis oídos oían, mi lengua saboreaba, mi nariz olía y mis dedos tocaban, sino que eran también lo que todo mi cuerpo descifraba, traducía, expresaba, leía. O sea en el acto de leer, tomémoslo como principio, está todo el cuerpo, no es algo que concierne solo a los ojos o a la mirada.

Descubrí que la lectura es mucho más que leer letras, cuando aprendí la primer letra –pagina 20- descubrí que cada persona era un mundo que leía. Entonces menciona también que por ejemplo el astrónomo lee un mapa, un mapa en el terreno; el zoólogo lee huellas en el bosque; la jugadora de cartas lee en los gestos de los compañeros o del rival como jugar; o sea sugiere la idea que la lectura y la variedad de lectura está en el principio de qué?, y aquí les agrego algo que Freud decía, Freud decía que en el principio de toda acción hay una satisfacción, siempre el psicoanálisis se basa que en el principio de toda acción hay una satisfacción, cualquiera fuera la acción. Lo que estamos articulando es que en el principio de la lectura hay una satisfacción, y que cada uno, cada práctica tiene su satisfacción particular, y que cada uno lee en cada práctica de manera distinta. Lo que estamos apuntando en esta introducción general de lo que implica el acto de leer, es cuál es la especificidad del psicoanálisis. Un médico también lee, un médico se forma leyendo signos, desde Hipócrates hasta la actualidad. Y si no lee signos directamente en el cuerpo lee los informes de los aparatos científicos producidos por la ciencia que le permite leer, pero no deja de leer.

La pregunta que nos podemos hacer es si hay algo que está por fuera del acto de leer, pregunta que voy a desarrollar y responder a lo largo de todo el Seminario en el año, si hay algo que esté por fuera del acto de leer. Por supuesto es el nódulo para mi gusto, o la clave de cómo funciona la neurosis, el neurótico se basa en lo que lee a partir de su fantasma y de su síntoma, ya lo anuncié en la primer reunión.

Leer letras en una página es apenas una de sus formas, no es la principal porque el analfabeto también lee. En todos los casos es siempre el lector el que lee, el que interpreta. Y acá aparece otro rasgo que quiero que subrayen, o sea primer rasgo ha sido la dimensión de participación de todo el cuerpo; el segundo rasgo es la dimensión de satisfacción libidinal o de insatisfacción; el tercer rasgo que incluyo es que el lector es quien atribuye, la dimensión de atribución que va a ser clave para la neurosis, para la psicosis y para un análisis, es decir la atribución es la posibilidad de cierta legibilidad, te olvidaste la llave que te pedí, no me tenés en cuenta, te olvidaste la llave que te pedí, estás loca, son atribuciones, se lee el olvido de determinada manera, por supuesto que esto no es leerlo en el análisis, es leerlo neuróticamente.

Quiero que capten esta dimensión porque de la misma manera que se lee antes de escribir, no existe sociedad sin lectura, sí existen sociedades sin escritura, pero la lectura es condición de la dimensión social. Hasta hay efectos subjetivos en las sociedades muy distintos, efectos subjetivos entre las sociedades que tienen escritura y lectura, otras tienen lectura nada más. Pero no hay en el mundo sociedad que no haya habido lectura, lectura de lo que quieran, hasta de la transmisión oral, porque hay sociedades que vuelvo a decir no han tenido escritura pero sí han tenido lectura. En ese sentido hay una tesis que sostiene Manguel que es que en el principio del contrato social está el acto de lectura, o sea todo acto de lectura implica el principio del contrato social.

Freud en “Lo Siniestro” distingue dos conceptos fundamentales: el concepto de la vivencia de lo siniestro, del concepto del efecto de lo siniestro. El efecto de lo siniestro es el efecto subjetivo en la subjetividad de aquel que lee, de ahí que todo el desarrollo del texto de “El hombre de la arena” de Hoffman se base en el efecto siniestro, no en la vivencia de lo siniestro. La vivencia de lo siniestro es cuando alguien cae bajo el efecto de la angustia. El efecto de lo siniestro es el efecto que produce la lectura de “El arenero” de Hoffman. Es importante esta distinción porque debemos preguntarnos en el análisis ¿cómo se lee? ¿Se lee a partir de lo que se vive? ¿Se lee a partir de los efectos de lo que se lee? Cómo se lee y quién lee? En primer lugar el Capítulo XV del Seminario “Donc” de Miller, está incluido como referencia bibliográfica fuerte y determinante para que ustedes capten que nosotros los analistas cuando recibimos a alguien confiamos en parte, no en su totalidad, como el llamado paciente lee, y como lee qué?, como lee lo que le ocurre.

Voy a dar dos ejemplos simples como referencia para ubicar la dimensión fantasmática y para ubicar la dimensión sintomática de cómo confiamos en como un paciente lee.

Alguien viene y nos dice que no sabe qué hacer con su trabajo porque en el lugar en el que está hace dos años tiene una relación conflictiva con la jefa porque esta jefa la maltrata, y desarrolla y despliega todo el maltrato del que es objeto. Y entonces la consulta se basa en no saber qué hacer y como resolver esa situación laboral de maltrato. Hasta ahí nosotros no podemos decir absolutamente nada, más que escuchar que es alguien que se queja de lo que ocurre en su trabajo en relación con una jefa que dice la paciente que la maltrata. El maltrato tómenlo como un término que organiza una lectura, la lectura es lo que el Otro, en este caso la jefa, le hace a ella. Fíjense que ya al plantearnos la cosa así no está evaluando algo que requiere de una lectura, no, ella ya tiene su lectura, la maltrata. No está evaluando algo en el sentido de que reclama una lectura porque hay un enigma, no hay ningún enigma, a ella la jefa la maltrata. No está evaluando algo que surge de su subjetividad, de su interioridad si ustedes quieren, sino que está diciendo algo que proviene del mundo encarnado en esa maldita jefa, entonces por lo tanto ahí no hay nada que leer, no estamos convocados a leer sino que nos transmite algo en lo cual esta mujer lee.

En esos casos ¿en qué un analista podría orientarse? Cómo el analista puede orientarse en estos casos que son casos muy frecuentes en los cuales alguien se presenta bajo la forma de una queja, una queja centrada en el mundo, una queja centrada en los otros, una queja centrada en alguien en particular que le genera insatisfacción y malestar en el lugar donde está, o por lo menos en el lugar donde desarrolla gran parte de su existencia, el trabajo.

El analista puede orientarse mediante dos formas, no digo que son las únicas, pero desde la lectura es importantísima esta orientación.

Puede orientarse como decía Freud en los más mínimos detalles de la expresión de lo que dice, cuáles son esos mínimos detalles?, cuando esta mujer habla de lo que la jefa le hace dice porque en el trabajo me maltratan, y está hablando de una sola persona.
Entonces uno le puede destacar que la maltratan, es decir, cuando el fantasma se pone en juego, por algún lugar en lo que se dice muestra la hilacha, y generalmente muestra la hilacha bajo la forma del desplazamiento hacia un universal. Entonces la pregunta que hice la vez pasada cómo el analista está formado y cómo lee el analista es fundamental porque no se trata de llevarla al convencimiento de que ella hace algo para que la maltrate la jefa ni rectificarle la realidad de que la jefa no la maltrata, sino que lo que hace el analista es leer lo que la paciente ofrece en lo que dice. ¿Y qué lee el analista?, este es el segundo rasgo que voy a introducir hoy. Lo que lee el analista es que todo aquello que dice un paciente –no algo- está basado en un texto, y ese texto dice e indica la posición de aquel que enuncia el texto.

Un texto es un modo de decir con cierta significación, en este caso lo privilegiado es la significación del maltrato. Toda queja del mundo, de las personas y de los objetos, o todo halago, satisfacción de las personas, del mundo y de los objetos, está organizado por el fantasma, no hay otra organización más que la del fantasma. El asunto es que el paciente no lo sabe, lo ignora totalmente, que lo que organiza, lo que lee y la manera en que lee es su fantasma. Si por supuesto nos dice que se quiere separar del marido porque el marido le pega y uno le pregunta cuánto hace que está casada y dice cuarenta años, no cabe ninguna duda que hay un fantasma, porque por qué ahora después de cuarenta años de haberle pegado quiere separarse, durante cuarenta años hubo un fantasma que mantenía esa relación y mantiene esa relación, es un fantasma masoquista. Si no hay un fantasma masoquista, el primer día que ese hombre le levanta la mano, le pega o lo que fuere, se va, se termina la relación, es decir aún en la queja de alguien que podía plantear una realidad, no hay más realidad –y agreguemos el texto siguiente como recomendación de lectura- que la del texto. El texto que voy a recomendar como lectura es “La psicosis en el texto” de Miller. Quiero decir con esto que el fantasma está en el texto, la realidad está en el texto y podemos decir también que el síntoma está en el texto, el asunto es como lo lee el paciente y como lo lee el analista.

Entonces les voy a proponer a ustedes que escriban como un operador o un instrumento para poder ejercitarse en lo que vamos a hacer en el Seminario, y también para su práctica si se dedican a la práctica del psicoanálisis, o también para su análisis, que distingan tres cuestiones: los dichos del paciente; la interpretación o lectura del analista que siempre es un agregado, es un plus; y el efecto.
Tres cuestiones que siempre tienen que estar distinguidas, por qué siempre tienen que estar distinguidas?, porque la llamada lectura del analista no es necesariamente lo que lee el inconsciente del paciente, o sea el efecto.

Muchas veces ocurren discordancias enormes donde el analista dice yo no dije nada y viene la paciente y me dice que le dije tal cosa, son fenómenos alucinatorios de los análisis, es decir que el paciente escuche cosas que el analista no dijo no debe sorprender a ningún analista, son efectos alucinatorios. Cuando digo alucinatorio no estoy hablando de psicopatología, estoy diciendo de la condición misma en la que se produce el análisis. Entonces lo que les propongo es distinguir dichos del paciente donde vamos a ubicar como el paciente lee y de qué manera lee dichos del analista que son lecturas del analista y tercer punto, los efectos.

Qué es lo que hace Miller en el Capítulo XV de “Donc” “¿Cómo se inician los análisis”?, es subrayar que un análisis se inicia a partir de lo que se lee, nada más ni nada menos que eso, de lo que se lee. ¿Y qué quiere decir de lo que se lee? Por ejemplo, y esta es la segunda referencia clínica de hoy. Si el paciente dice: vengo a analizarme porque tengo dolores de cabeza repetidos, el analista cómo sabe, cómo se da cuenta, cómo lee que esos dolores de cabeza son síntoma analítico o analizable? ¿Cómo lee el analista eso? El paciente si lo plantea así como lo dije ya hace una lectura, tiene el supuesto –que lo van a encontrar en ese Capítulo XV- de que con algunas palabras que se digan, puede llevar años, van a desaparecer los dolores de cabeza, quiere esto decir que el paciente tiene el supuesto siguiente –fíjense qué delirante son las personas que van a análisis- tiene el supuesto de que el dolor de cabeza, su síntoma, está constituido como un texto a leer y que él no lo puede leer, no está en condiciones de leerlo, carece de la posibilidad de la lectura. Cuando digo delirante es porque es un supuesto de que hay algo a leer.

De la misma manera como hoy me decía una paciente, ella no consigue un hombre, y se viene a analizar porque no consigue un hombre, pero no conseguir un hombre uno podría decir mire, usted está equivocada de lugar, puede ir a una agencia matrimonial o entrar en páginas de Internet, pero cuál es el supuesto que tiene esa persona que quiere analizarse para conseguir un hombre?, tiene el supuesto de que hay algo a leer ahí, que ella no sabe como leer aquello que la llevaría a conseguir un hombre. Y el cómo leer puede ser por ejemplo, puede tener la idea de que para conseguir un hombre hay que esperar tres días antes de llamar por teléfono, entonces le pregunto por qué, y bueno, según lo que hablé con mis amigas y por mi experiencia, los hombres llaman primero; o puede ser al revés, una mujer tiene que llamar lo más rápido posible.

Todo esto que estoy diciendo qué nombre tiene? Todo esto que estoy diciendo en Freud tiene un nombre, es Edipo, el modo en que alguien lee las relaciones entre un hombre y una mujer está basado en como ha sido significado el Edipo, nada más ni nada menos que eso, y si no me llamaste quiere decir que no te importo es una manera de significar basada en el Edipo, lo que ocurre es que la sujeto está muy lejos de leer el Edipo y de estar en condiciones de leer. Entonces las relaciones amorosas también pueden estar incluidas en un modo de lectura.

Primera observación, cómo lee un paciente, cómo lee lo que ocurre en su subjetividad y lo que ocurre en el mundo, en su mundo.

Miller dice algo muy específico, el paciente, aquel que quiere ser analizado debe aportar el texto a leer, no lo aporta el analista, debe aportar el texto del síntoma a leer. Entonces pregunto, cuántos de ustedes que se analizan y cuántos de ustedes que practican el psicoanálisis exigen que el paciente aporte el texto a leer, porque si no aporta el texto a leer ahí tenemos una consecuencia, no sabemos y no podemos introducirnos en la lectura del inconsciente, no sabemos y no podemos.

Condición aportar el texto a leer, lo exigía Freud, decía que la fobia de Juanito no era no poder salir a la calle, el problema de pareja no es no poder conseguir un hombre, eso es una inhibición, no poder salir a la calle es una inhibición, el síntoma es otra cosa, el síntoma es el texto de la fobia, y eso debe ser proporcionado por el paciente, no puede ser sustituido por el analista que le agrega ahí cual es el síntoma.

Entonces la primer particularidad que tenemos en el psicoanálisis es que el analista se abstiene de aportar cualquier texto. El único texto que va a aportar el analista va a tener un nombre que se llama interpretación. Pero se abstiene de aportar el texto del síntoma, son los conocidos casos de usted padece de depresión, tiene ataque de pánico, todos esos casos es que el analista es el que aporta el texto, obturando la posibilidad subjetiva de que sea el paciente el que aporte el texto, condición necesaria para empezar el análisis, no es la única condición, es condición fundamental que el paciente aporte el texto.

En ese Capítulo XV van a encontrar la segunda condición, no menor, es fundamental, es que el paciente no sólo aporte el texto sino que aporte la posibilidad de leer de diferentes maneras ese texto. Si no lee de diferentes maneras quiere decir que hay una fijación, que no hay movilidad para qué?, para las interpretaciones, y de ahí la queja de muchos analistas que dicen hace un año que veo a un paciente y no pasa nada porque le digo esto y lo otro y no hay movilidad, es decir siempre hay una significación fija. O sea que vamos a oponer a la unicidad o a la tendencia de la unicidad de la significación variedad de lecturas, o ponemos una cosa o la otra. Y eso el analista lo debe desbaratar cuando se produce eso. Cuando digo desbaratar es por ejemplo las significaciones fijas, sé que no tengo salida, que me va a ir mal, que no puedo hacer nada, y entonces el analista muy rápidamente le tiene que decir eso ya lo sabemos, entonces para qué está acá, por ejemplo, si no tiene salidas, siempre le va a ocurrir lo mismo, ya lo sabemos, hable de otra cosa. Eso implica una cierta posición, dos posiciones estoy indicando, una es la fijeza de la significación de lo que se dice y la otra es variedad de lecturas de lo que trae y de lo que transmite.

Tercer rasgo para empezar un análisis –y todos se basan en la lectura- es el de producir significantes sin amo, está planteado así en el texto. Qué son significantes con amo nos podemos preguntar, y qué son significantes sin amo? Significantes con amo son significantes en los cuales yo sé lo que quieren decir, es decir que no se alejan de lo que yo quiero decir, el amo por supuesto soy yo.
Significantes sin amo quiere decir que no sé a donde llevan, que no sé qué significan, que no sé qué vienen a hacer esto que estoy diciendo con lo que acabo de decir, significantes sin amo quiere decir que se alejan de mi Yo, que se alejan de mi intención de querer decir, o sea tres requisitos, todos están basados, cada uno de ellos están basados en la posibilidad de leer. Esos tres requisitos son condición necesaria para el inicio del análisis, pero para qué?, para ir a un punto muy específico que se los quiero transmitir en la frase precisa.

Página 289. El sujeto debe ser capaz de mantener con su propio decir una nueva relación que la operación analítica exige. Destaco tres puntos: la capacidad del sujeto; una nueva relación con su modo de decir; y la exigencia de la operación analítica. El segundo punto es el más significativo para mi gusto, en función de lo que estamos trabajando, que es un nuevo modo de relación con lo que dice. Ese nuevo modo de relación con lo que dice es un nuevo modo de lectura.

En la reunión de hoy he puesto el acento sólo en el modo de lectura. El modo de lectura implica, lo que estoy dejando por hoy de lado, lo vamos a continuar la vez que viene, estoy dejando de lado la dimensión de satisfacción – insatisfacción, es decir la dimensión libidinal que está puesto en el modo de lectura. Ese nuevo modo de lectura ustedes lo conocen bajo la forma de tener que pasar de la queja a la asociación libre. Pero ese nuevo modo de lectura, ese nuevo modo de decir es la reducción de la queja, pero cómo se hace la reducción de la queja si no es que se va construyendo un nuevo modo de decir?, que no es fácil de circunscribir, es lo más difícil de circunscribir. Ese nuevo modo de decir es un modo de lectura, un nuevo modo de leer.

El analista no es un enemigo de la lectura de la neurosis, el analista es un compañero de recorrido de ese nuevo modo de lectura.

Cuando digo compañero quiere decir que no es el amo absoluto de ese modo de lectura, eso es también una cuestión muy importante que el paciente capte esa cuestión, que cuando le dice así que la maltratan?, en plural, no está pretendiendo perjudicarla en algo en lo que quiere decir, porque alguien que quiere decir quiere hablar permanentemente, y no espera que la detengan en un pequeño detalle, es un compañero de lectura.

Finalmente, ese nuevo modo de relación con lo que dice, fíjense la frase, ese nuevo modo de relación significa que el sujeto sea capaz de decir –presten atención que es todo lo opuesto de lo que habitualmente se dice- sin hacerse cargo del dicho. Todo lo que habitualmente se dice es te tenés que hacer cargo de lo que dijiste, ese nuevo modo de decir no es lo que habitualmente se dice, lo que habitualmente se dice es que en el análisis uno se empieza a hacer cargo de lo que dice, no. Entonces cómo puede ser que este nueva  relación sea no hacerse cargo de lo que se dice? Ser capaz de decir sin hacerse cargo del dicho, es decir una lectura muy particular, o sea que puedo llegar a decir cualquier cosa, sí, pero el asunto es que los pacientes no se atreven a decir cualquier cosa, esa es la cuestión central, no se atreven por qué?, porque no soportan la incoherencia, porque no soportan la obscenidad, porque les da vergüenza, porque no toleran el absurdo ni el sinsentido, recorten esos cinco puntos. No se atreven. El psicoanálisis es una invitación a eso.

Bueno, hay preguntas?

Silvia: Una paciente que viene con problemas de esófago y en una entrevista dice siento los ruidos. Yo le marco ruidos, me llamó la atención en ese momento. Cuando vuelve dice tengo que decirle algo, he pensado en ese término y siento que esos ruidos todavía no los he podido hablar, están muy ocultos. Me parece que tiene que ver con lo que vos estás diciendo.

Carlos García: Lo que trae puede ir en ese camino. Hay dos cuestiones que son llamativas de lo que decís. La primer cuestión es que ella toma la posibilidad en una flexibilidad de seguir lo que vos decís, esto es un punto muy importante, en qué medida un paciente puede dejarse llevar por lo que dice el analista?, el analista le dice ruidos y a la vez siguiente dice me quedé pensando en los ruidos, y entonces hace de los ruidos –este es el dato que quiero subrayar- un enigma, están ocultos, se tratan de ruidos ocultos que todavía no lo puedo decir, es decir ella se transforma en la ocultadora y receptora de los ruidos ocultos, no es que los ruidos eran un enigma para ella, no era que eran un significante que no sabía de qué se trataban esos ruidos y que fue a todos los gastroenterólogos y demás y que no saben de donde vienen esos ruidos y entonces para ella es un enigma. Es al revés, ella transforma y se transforma en la que guarda el enigma de esos ruidos, lo interpretaría de esa manera y es un movimiento que se trata de una paciente que tiende a la enigmatización, no que se le enigmatizan las cosas sino que tiende a la enigmatización, no lo puede decir, entonces vamos a estar pendiente a ver si lo dice o no lo dice. Diagnóstico de histeria.

Nos vemos la próxima.

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