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Ciclo Anual de Conferencias 2014, Causa Clínica. Carlos Dante García

Publicado en Lectura Lacaniana: 20 noviembre, 2014
No se nace con el deseo de analista ni con el de analizar, es el resultado de un análisis y de ver en que modalidad del análisis adviene, no es lo mismo un análisis que comienza, uno que dura y uno que termina, son tres análisis que no se presentan en absoluto de la misma manera, que exigen en todo caso del analista que no tenga la misma posición ni el mismo modo de obrar.
Como adviene el deseo de analista: dejar de hacerse preguntas, reducción de las mismas, dejar de preguntarse que significa eso, hablar sin preguntar y sin pedir, interpretación.
El deseo del analista es también un deseo de despertar, Miller dirá que el deseo, en esto sigue a Freud, es un deseo de dormir, pero que Lacan define el deseo del analista como un deseo de despertar,
El deseo del analista, que llamamos deseo de saber, no tiene nada que ver con ninguna erudición, y constituye  la excepción a la ley del deseo como deseo de dormir. Sería el deseo de despertar, no solamente despertarse sino despertar al Otro. Es un deseo de despertarse del deseo como deseo del Otro. 
El deseo del analista es cuando el analista se autoriza a si mismo, implicancias de este si mismo, autorizándose por su objeto a, 
Deseo de analista como desecho, como desdicha, no se puede elegir otra cosa, y al mismo tiempo es una forma pura de demanda de asociación libre. 
Para terminar esta primer parte, el deseo del analista no es un ideal, es algo que adviene y que se impone, sabiendo que es un desecho y también un saber hacer con ese desecho.
 
Angela Vitale
 
Ciclo Anual de Conferencia 2014, Causa Clínica
 
El título de la conferencia de hoy es: “¿Qué es el deseo del analista? El deseo del analista en las tres modalidades de análisis”.
 
Por Carlos Dante García
 
 
Diana Nasra: Buenas noches, bienvenidos. Como cada miércoles del ciclo, en este caso: “¿Sabe el analista de qué modo operar? El deseo del analista no es un deseo inocente”, en este caso, este año, el invitado de hoy, Carlos Dante García, analista miembro de la orientación lacaniana, de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, docente del ICdeBA y del IOM, Instituto Oscar Masotta, corresponsable del VEL, Violencia Estudios Lacanianos, Departamento de Investigación sobre la Violencia, Director de la página Lectura Lacaniana. 
 
Si quieren tomar nota de la página es: www.lecturalacaniana.com.ar; la recomiendo. Colaborador de la revista de cultura urbana Quîd, coautor del libro ¿A quién mata el asesino? Sobre psicoanálisis y criminología, de editorial Piados; coautor de la colección ¿Qué será? Y ex coordinador general de la Clínica Modelo de psiquiatría. Ex docente de las cátedras de psicología de la niñez, de la cátedra de psicología existencial, de la cátedra de psicopatología y de clínica de adultos de la UBA; ex docente de las cátedras: psicoanálisis 1 y psicoanálisis 2 de la Universidad Kennedy, y ex docente de la cátedra de psicología de la Universidad del Salvador.
 
Carlos Dante García: Bueno, agradezco la invitación a Diana Nasra y Adriana Casareto, ya hace varios años que participo en estas conferencias, me gusta hacerlo y voy a empezar por justificar el título y ubicar el título, para todos los presentes.
 
El título tiene dos partes, la primer parte es: ¿qué es el deseo del analista? Y la segunda parte, la relación entre esa expresión, deseo del analista, con las tres modalidades del análisis, lo que abre la incógnita de qué son las tres modalidades del análisis. 
 
En primer lugar: ¿qué es el deseo del analista? Es un término, una expresión, hasta se puede decir un concepto, que nunca fue considerado un concepto, que proviene de la enseñanza de Lacan. En las páginas 112 y 113, de Sutilezas Analíticas, un seminario de Miller, el capítulo se llama Tres Modalidades del análisis, y en ese capítulo Miller dice que según Lacan, el deseo del analista adviene en un análisis.
 
Es decir, que no se nace con el deseo de analista y con el deseo de analizar, es efecto y resultado de un análisis, adviene en un análisis y hay que ver en qué momento, o sea, en qué modalidad del análisis adviene, para que emerja ese deseo. Por eso, yo siempre recomiendo, y hasta lo uso, a veces, como interpretación, a algún analizante mío, cuando está muy inquieto, muy alterado, muy querendón por querer trabajar como analista, o querer ser analista.
 
No hay que tener ningún tipo de apuro para eso, porque tiene que advenir el deseo, el asunto es cómo va a advenir ese deseo para instalarse en la práctica como analista, esto es un deseo que adviene, por eso es muy importante distinguir el deseo, ese deseo que adviene, que tiene ciertas particularidades, ¿distinguirlo de qué?. Del querer trabajar atendiendo pacientes, del querer ser psicoterapeuta, de querer utilizar el título de psicólogo, es muy distinto del advenimiento del deseo del analista.
 
Entonces, ¿qué es el deseo del analista? Voy a responder con 16 formulaciones, así van a quedar conformes.
 
Voy a decirles 16 formulaciones de qué es el deseo del analista, con matices pero la primera, para que se ubiquen y ubiquemos la respuesta de la relación que tiene con la modalidad del análisis. 
 
El deseo del analista, adviene en un análisis cuando alguien deja de hacerse preguntas. Cuando alguien deja de hacerse preguntas y de preguntarse por sus síntomas y por las formaciones del inconsciente. 
 
Esto que acabo de decir implica una transformación, deja de preguntarse qué significa eso, qué significa la formación del inconsciente, qué significa el sueño que tuve, qué significa el síntoma, se terminó la pregunta, aunque él no lo crea en principio.
 
Entonces, deja de preguntarse qué significa eso, y pasa a otra pregunta y a una respuesta, es el movimiento que va de la pregunta del neurótico, que el neurótico se pregunta y le generan preguntas muchas cosas de lo que le ocurren a la subjetividad, a otra pregunta, que es la pregunta que tiene una respuesta, que es: ¿qué soy yo? Y qué es eso que hay en mí. Comienza a responder qué soy yo y deja la multiplicidad de preguntas.
 
Entonces, primero, el deseo del analista es la reducción de las preguntas, en términos generales, que no hay respuesta. O sea, que el deseo del analista es alguien que no está preocupado por las preguntas y por los significados de las formaciones del inconsciente.
 
Adriana Casareto: Pero, tuvo que estar preocupado antes…
 
Carlos Dante García: Por supuesto. Por eso, después la relación con los modos de análisis, porque no es lo mismo el deseo del analista del lado del analista, o del lado del analizante. Los modos de análisis, en el comienzo, los tres modos, se los anticipo, los tres modos de análisis son: el análisis que comienza, el análisis que dura y que se desarrolla, y el análisis que finaliza.
El advenimiento del deseo del analista, se produce ya desde entrada y se va transformando poco a poco, hasta el momento en que va del análisis que dura a el comienzo del final del análisis, ahí adviene el deseo del analista, si ubicamos una relación temporal con las vicisitudes y particularidades de cada uno.
 
El advenimiento del deseo del analista, es también, presten mucha atención a esto, mucha atención: es un hablar sin preguntar. No todo el mundo habla sin preguntar, el único que habla sin preguntar, ¿quién es? El analista.
 
Es decir, es un hablar que implica la transformación en lo que dice de la demanda, eso se llama interpretación. Hablar sin preguntar es interpretar. Entonces, el deseo del analista es un cambio en el modo de decir.
 
Aquí podremos después retomar y hacernos preguntas respecto de ciertas cuestiones, por ejemplo, si una pregunta puede cumplir la función de interpretación, por supuesto que sí. Pero no es el preguntar al vacío, es interpretar, por eso, en efecto, todo aquel que comienza a practicar psicoanálisis, se encuentra con la inquietud: le hago preguntas, interpreto, esta es una interpretación, no puedo interpretar.
 
Es decir, que eso que se recoge en la práctica como las dificultades que uno tiene en cuenta para cumplir la función de analista, se manifiesta bajo la forma de: hago preguntas y no interpreto. Quiere decir que todavía no está a punto, después podemos hablar del punto de cocción del analista.
 
O sea, hablar sin preguntar y sin pedir, básicamente. Esto tiene incidencia en la práctica del psicoanálisis y también en las relaciones y en las relaciones de pareja, porque básicamente, todo el mundo sabe que los problemas de las relaciones de pareja, se producen ¿cuándo? Cuando se pide, porque del pedido al reclamo hay un pequeño paso. Entonces, esa transformación también incide en la subjetividad en la vida. 
 
El deseo del analista es también, un deseo de despertar. Todo esto que estoy diciendo, no son invenciones mías, yo lo puedo trasmitir pero son desarrollos precisos de Lacan y de Miller, básicamente,  esto está planteado, la secuencia que estoy desarrollando, extraída por mí en distintas partes, en un seminario que se llama El banquete de los Analistas de Miller.
 
El deseo del analista es un deseo de despertar, que se opone al deseo del neurótico, ¿cuál es el deseo del neurótico? 
 
Adriana Casareto: Dormir en el fantasma.
 
Carlos Dante García: Dormir, dormir en el fantasma. Entonces es un deseo de despertar, el deseo de despertar es algo que está en relación a algo real, a atravesar el fantasma, por eso es un deseo de despertar. O sea, no se preocupa si se despierta, como hace el neurótico, ¿vieron que se queja: “Me desperté y no puedo seguir durmiendo”?. 
 
El deseo del analista es también un deseo de saber, es otra definición, esta definición: el deseo del analista es un deseo de saber, es producida por Lacan en un texto que se llama Nota a los Italianos, que es una nota, un texto que Lacan escribe para orientar a los analistas de Italia que querían armar una institución, y entonces, propone por primera vez que se reclute a gente que va a formar parte de la institución, a partir de que hagan el pase.
 
Entonces, en ese contexto de la Nota a los Italianos, que lo pueden encontrar en Otros Escritos, ahí está traducida, no sé si conocen el libro Otros Escritos, que es un libro blanco, que no son los Escritos 1 y 2, sino otros escritos. Ahí van a encontrar esta formulación: que el deseo del analista es un deseo de saber.
 
Que no es el deseo del neurótico, porque el deseo del neurótico, ¿cuál es? No quiero saber, horror al saber, entonces esto implica que retomemos también esta formulación de qué significa: deseo de saber.
 
Porque no es un deseo de obtener información, de consultar al Google o tener más formación, no es eso. El deseo del analista es un deseo que está más acorde a la pulsión y no al deseo. Es decir, está más cercano a la voluntad de goce, es decir, es un deseo que se pone en conexión con el goce. Porque el deseo del neurótico rechaza el saber y rechaza la pulsión, no quiere saber nada de la pulsión.
 
El deseo del analista, es también una estructura objetiva, espero llegar a trasmitirles algo de esto. Es una estructura objetiva, no es una estructura subjetiva, es objetiva y se puede ubicar perfectamente la estructura del deseo de analista.
 
El deseo del analista, es otra forma de acción, es un deseo que no se engaña con los deseos del fantasma, es decir, que no está engañado. El deseo del analista, también, es un deseo que Lacan ubica cuando el analista se autoriza a sí mismo.
 
Entonces, la pregunta es: ¿qué quiere decir ese “sí mismo”, y qué implica esa autorización? No lo autoriza otro analista, es un deseo que se autoriza en sí mismo. Y la pregunta es, ¿cuál es el estatuto de ese “sí mismo”? Después lo voy a retomar.
 
El deseo del analista, es un deseo, muy importante este punto, que va más allá de Freud. O sea, el deseo del analista, es una de las formulaciones de Lacan que cuestiona muchas de las novelas de Freud.
 
Quiere decir, que podemos preguntarnos; ¿qué implica estar adherido a las novelas? Esto lo pueden encontrar en la página 414, lo que acabo de decir, del Banquete de los Analistas, de Miller.  ¿Qué es estar adherido a las novelas? Es creer en los relatos de la histérica, creerle. No creer, por ejemplo en el relato de la fantasía histérica de seducción, es creer en las novelas, o sea se trata de un análisis que se ubica de determinada manera, respecto de las novelas.
 
El deseo del analista, es un deseo que no queda atrapado en la verdad, o sea, va más allá de la verdad, Freud quedaba atrapado en la verdad, tenía amores con la verdad. El deseo del analista, implica que no se puede tener ni saber, es una paradoja. El deseo del analista es algo que no se tiene ni se sabe.
 
O sea, no se define ni por el tener ni por el saber, o sea, cada vez más complicado esto, parece una especie de accésits rara, pero sin embargo, es un saber no como conjunto de significantes, por eso no existe la transmisión del psicoanálisis. Yo sé que esta frase va a generar problemas: no existe, para Lacan, transmisión del psicoanálisis, no es transmisible. No es transmisible quiere decir que no es porque me analizo, con quién me analizo y cómo me analizo, se me va a transmitir el psicoanálisis, Lacan cuestiona esa idea. 
 
Sin embargo es un saber, ¿qué saber? Es saber hacer de desecho, saber hacer de desecho. El deseo del analista, la mayoría de la gente cree que es el entusiasmo y es un lugar de llegada que imaginamos paradisíaco. En realidad, el deseo del analista es una desdicha, por eso quiero aplacar los ánimos que hay sobre el deseo del analista.
 
Pero es una desdicha, ¿por qué digo que es una desdicha? Porque la mayoría de la gente se imagina que el deseo del analista es saber qué hacer, y tener total libertad, no, es la imposición de algo, aquel que practica el psicoanálisis, con el deseo del analista, es que no puede hacer otra cosa. 
 
Entonces, no es una cuestión de que puedo elegir otra cosa, es una desdicha. No es una dicha: “¡Ah! Llegué a un lugar, tengo un deseo nuevo”, no, no, es complicadísimo, ¿por qué? Porque después, lo que vamos a ver, es que el deseo del analista implica terminar con toda demanda de amor.
 
El deseo del analista es terminar con toda demanda de amor, porque el que demanda amor o está capturado en algo de eso, no puede operar  como el deseo del analista. Entonces, es un poco delicado, que no haya demanda de amor, ser un desecho quiere decir que uno está operando y no a partir de la demanda, si ya te dije que no demandan, no piden, entonces mucho menos va a demandar amor.
 
El deseo del analista, es un deseo y un deber de terminar como desecho, por eso es el lado que menos se nombra en este tipo de cosas. Es un deseo y un deber de terminar como desecho, ¿por qué? Porque el deseo del analista es hacer que aquel que se analiza termine el análisis, y para terminar el análisis, implica que uno queda como desecho, que va a ser abandonado.
 
 
Entonces, no es, y esto está desde la primera entrevista, en el medio y en el final, entonces, sabe que va a ser abandonado, entonces hay que también sospechar o revisar todo de aquellas situaciones en las cuales los deseos de analista se ubican en una relación con el analista, hay que ver qué implica dejar al analista, no terminar bajo la forma de interrupción.
 
Entonces, para que el analizante termine, finalice el análisis, el deseo del analista tiene que empujarlo a que termine. Entonces, por lo tanto, sabe que va a ser desechado.
 
En la página 417 del Banquete de los Analistas, Miller dice algo que es todo lo contario a lo que uno se podría imaginar de la vida de un analista, en lo que supondría hay un deseo de analista, lo que dice es: que en aquel que está el deseo del analista, no anda bien en la vida. No se depriman, no anda bien en la vida.
 
O sea, no todo anda bien, porque la idea es que el deseo del analista es: todo anda bien, si fuese así, dejarían todo esto del lado del yo: no hay problemas, todo es armonioso. Y, el deseo del analista, es una forma pura de deseo cuya característica es, página 421 a 422 del Banquete, una forma pura de demanda de asociación libre.
 
El deseo del analista es un deseo puro, una forma pura de deseo que implica la demanda de asociación libre, ¿está hasta aquí? Demanda de asociación libre, o sea que esto también implica que tiene una relación, el deseo del analista, ¿con qué? Con la puesta en forma del dispositivo, con llevar a alguien a asociar, está en directa relación con eso.
 
Voy, ahora, después de haber dado todas estas definiciones, que son fuertes, que puede llevar años entenderlas y hasta acomodarse con ellas, pero sí dan una perspectiva de que el deseo del analista no es un ideal, y dan la perspectiva, también, que el deseo del analista es algo que adviene en uno y se le impone a uno, como aquel que pinta y no puede hacer otra cosa que pintar, o aquel que es músico y dice: “No puedo hacer otra cosa que hacer música”.
 
En ese caso, es hacer una práctica a la cual es empujado y no puede dejarlo, pueden encontrar de esto en el testimonio de Pierre Rey, en Una temporada con Lacan, donde Lacan mismo, le pregunta a Pierre Rey, si él no querría trabajar como analista, y Pierre Rey le dice que no, porque él no está en disposición a ocupar ese lugar de desecho. Vayan y fíjense en el libro, está claramente formulado.
 
 

 

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