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Ciclo Anual de Conferencias 2014, Causa Clínica. Carlos Dante García

Publicado en Lectura Lacaniana: 12 diciembre, 2014
Parte III: Particularidades del análisis que termina. 
 
“Uno acaba siempre por convertirse en un personaje de la novela que es su propia vida. Para eso no hace falta hacer un análisis. Lo que este realiza es comparable a la relación entre el cuento y la novela. La contracción del tiempo que permite el cuento  produce efectos de estilo. El psicoanálisis le permitirá descubrir efectos de estilo que puede resultarle interesantes”
Cuatro observaciones acerca de la inquietud científica de Jacques Lacan, ¿Conoce Ud. A Lacan? Por Eric Laurent
 
En esta última parte de la conferencia Carlos García nos enseñará acerca de las particularidades que toma el análisis que termina.
El deseo del analista, en este momento, es la puesta en juego de un deseo de terminación. Empujar al sujeto al cambio en relación a su inconsciente.
El deseo del analista en relación a la regla fundamental en la primer modalidad de análisis, el deseo de analista en relación al deseo puro de diferencia en el análisis que dura y el deseo de terminación y de separación en el análisis que termina.
Vuelve a la frase autorizarse a si mismo; y dice que sería un hacerse  cargo, me ocupo de lo mas desagradable de mi, responsabilidad en  lo más desagradable de mi. 
El psicoanálisis se inventa, no se transmite, el analista se caracteriza por la respuesta que da en cada ocasión con un paciente, uno por uno.
 
Por Angela Vitale
 
 
 
Carlos Dante García: El análisis que termina tiene una particularidad, voy a dar dos referencias: una referencia el testimonio de Eric Laurent cuando hizo un homenaje a la muerte de Lacan en un libro que se llama ¿Conoce usted a Lacan? Ahí, él habla de cuál fue la experiencia de análisis con Lacan, y él, en determinado momento, va describiendo cómo entró, cómo se desarrolló y cómo terminó, y respecto de la terminación, ¿qué dice Eric Laurent? Que en determinado momento, lo sorprendió mucho una intervención de Lacan: Eric Laurent iba todo entusiasmado a verlo a Lacan y le llevaba un sueño para analizarlo, y ya venía con todas las asociaciones, y Lacan le dijo lo siguiente: “Eso ya no tiene ninguna importancia”.
 
Se quedó totalmente sorprendido y totalmente descolocado, eso era el primer movimiento, porque no terminó ahí el análisis, duró un año y pico más, pero el primer movimiento donde se manifestaba el deseo del analista Lacan, bajo la forma de qué, de la separación, de ser un deshecho, de que termine, de que no siga el análisis al infinito.
 
Entonces, el deseo del analista es la puesta en juego de un deseo de terminación, y para eso tiene que haber determinadas condiciones narcisistas elaboradas, no tiene que haber problemas económicos, por supuesto, tampoco tendría que haber problemas de amor, es decir, ninguna de las cosas terrenales, de los humanos.
 
 
Para poder intervenir diciendo: empuja a ese sujeto a que cambie la relación que el sujeto tiene no con el analista, con su inconsciente. El deseo del analista introduce esa dimensión en la parte final del análisis. Lo puede traer el paciente mismo, y también el analista soportar todos los movimientos que tiene que hacer.
 
Entonces, dicho en otros términos: deseo del analista en relación a la regla fundamental, es la primera modalidad. El deseo del analista en relación al deseo puro de diferencia en el análisis que dura, y el deseo del analista en el deseo de terminación y de separación, no de alienación, porque primero, cuando comienza es de alienación.  Entonces, ahí podemos encontrar que según la modalidad del análisis, cambia la modalidad también de intervención y de los dichos del paciente. 
 
Diana Nasra: Tenemos 10 minutos, aproximadamente. Si quieren hacer alguna pregunta, alguna intervención.
 
Carlos Dante  García: ¡Ah! Un asunto que lo dije al pasar pero me parece importante para ubicar el contexto de todo lo que dije. Página 112 de Sutilizas: la regla analítica implica una garantía que ustedes proveen, o sea que el analista provee, la garantía es: no serás juzgado, no serás juzgado. No hay juicio, ni final, ni primero, o sea no hay juicio ni al principio ni al final, no hay juicio en absoluto.
Y aquí vienen los dos párrafos que me interesa transmitir, y esto es más o menos cierto, dice Miller, puntos suspensivos, como sea, es lo que implica la lógica del asunto.
 
O sea, que lo que fui desarrollando es lo que implica la lógica del asunto, ahora hay que ver cómo eso se materializa, cómo eso se encarna, cómo eso va a la realidad, todo lo que les expliqué. Lo que les expliqué implica, por ejemplo, que alguien pueda en el inicio de un análisis, pueda pasar en su función o estar a destiempo respecto del inicio del análisis, que el analizante, por ahí está más adelantado que el analista, y el analista todavía no sancionó, 
 
O sea, que no hay una concordancia absoluta, absoluto quiere decir lo que implica la lógica del asunto, y entonces, por eso dice Miller: es más o menos cierto. O sea, que hay una lógica de lo que es el dispositivo analítico y otra cosa es cómo se la encarna. ¿Por qué es importante ubicar cómo se lo encarna? Porque cómo se lo encarna sirve para dos cosas: para orientarse y para responsabilizarse, o sea no es para que sea un ideal, sino para cuál es la orientación que va tomar eso que está ocurriendo en el análisis y cómo se responsabiliza, porque hay una responsabilidad del lado del analista.
 
Cosa que no hablé, que es el deseo del analista, es cuando alguien ha asumido la responsabilidad de lo más desagradable de sí mismo. Vuelvo esto a repetir: el deseo el analista es cuando alguien se ha responsabilizado de lo más desagradable de sí mismo.
 
Desagradable, ¿qué quiere decir? Es lo que yo no reconozco de mí, es lo que yo no soy, el deseo de muerte, deseos incestuosos, deseos de todo tipo que Freud lo decía en la responsabilidad moral por el contenido de los sueño: uno es responsable de lo que sueña, sea lo más terrible o lo más maravilloso, y dice: eso forma parte de mi ser.
 
Bueno, el que hace el recorrido del análisis, toma esa parte del ser que es el cinismo, por eso no lo expliqué, es el cinismo de uno que es lo residual, el deshecho, lo más desagradable de uno, entonces se responsabiliza de eso, no es una responsabilidad yódica, por eso, autorizarse a sí mismo es: yo me hago cargo, me ocupo, hago algo con lo más desagradable de mí.
 
Diana Nasra: Qué sería: lo extraño y lo familiar en Freud.
 
Carlos Dante García: Que sería lo extraño y familiar en Freud, claro. Bueno, esa parte me olvidaba de anudarla, por eso lo digo.
 
Diana Nasra: ¿Se acuerdan de esa parte? De la clase que frase que terminaba así, que es la de autorizarse, que lo dijo al inicio.
 
Carlos Dante García: Que muchas veces se dice de esta frase: el analista sólo se autoriza por sí mismo, quiere decir: que hace lo que se le da la gana, no es eso. O que no se relaciona con otro, no, no, no es eso. Se autoriza por sí mismo es, el sí mismo es lo que sería el deseo de dañar del Hombre de las ratas, el si mismo es eso.
 
Por ejemplo, es el deseo de joderlo al otro, entonces, si uno no asume esa parte de sí, no se responsabiliza va a joder a los demás. Entonces, es la parte del inconsciente con la que uno no quiere saber nada, que rechaza.
 
Diana Nasra: Sí, y es la que tiene que ver con el lazo, que es una de las dos cuestiones en juego: el lugar y el lazo. ¿Alguien desea hacer alguna pregunta o alguna intervención?
 
Auditorio: Sí, ¿podría ampliar la parte del deseo del analista más acorde a la producción y no al deseo, y no hacia la voluntad de goce?
 
Carlos Dante García: Si podría ampliar la relación del deseo del analista con la pulsión y la voluntad de gozo. Es justamente lo que acabo de decir, si mi voluntad de goce, si ustedes lo escuchan, por ejemplo, en una conferencia, voy a acomodar un poco las orejas de ustedes a algunas personas: están en una conferencia, alguien habla y levanta la mano y dice: “Me quedé pensando en lo que dijiste, muy interesante, estoy de acuerdo con vos, pero hay una parte que no mencionaste”, o sea, aquel que comienza a intervenir en una conferencia, un ubicando una falta del otro, puede tener dos características: es el deseo de castrar, propio del psicótico histérico, o el deseo jodido del obsesivo. Y eso está permanentemente por todos lados, entonces, ¿qué quiere decir el deseo del analista más acorde con la voluntad de goce? Si la voluntad de goce, que uno descubre es la insatisfacción permanente de generar una falta, es la histeria, no habrá con eso generado una insatisfacción, una falta por el mundo ni con los pacientes. Y si del lado del obsesivo, esa dimensión es un deseo sádico, ¿cómo se manifiesta el deseo sádico en un analista? Perdón por los analistas que van a caer.
 
¿Cuál es la particularidad? Porque hay distintas formas de manifestación del deseo del obsesivo y del deseo sádico, una es este tipo de preguntas o de intervenciones, pero la más conocida de las mujeres de los obsesivos, ¿cuál es? La indiferencia absoluta.
 
 
Te podes morir que no me importa. No habla, se aleja, se encierra y no dice lo que piensa, todo eso, que es propio del obsesivo, procrastina, opone. Es decir, todo eso, que es propio del obsesivo, opera en el análisis, y ¿cómo opera en el análisis? Por ejemplo, un paciente puede decir algo y estar operando qué: te podes morir que no me importa.
 
Es decir, por ejemplo, llegar con un brazo fracturado o con un cuello ortopédico al diván, un ejemplo. Se murió mi mamá, no puedo ir, y no le puede avisar porque estaba desvariada: me paga igual la sesión. Te podes morir que no me importa. 
Esa posición se le filtra al analista, y se le filtra en forma jodida, lo ejemplifico así para aliviar un poco las cuestiones, pero esa dimensión de que nunca aparece la dimensión de falta ni de ubicuidad ni de lo que el otro dice, es por ejemplo, hacer del dispositivo analítico un purismo absoluto, y eso, en verdad es la puesta en juego de: te podes morir que no me importa.
 
El dispositivo se encarna, no es que se hace puramente y obsesivamente, porque el dispositivo es una forma organizada para que se presente la discordancia y lo imprevisto, no todo previsto.
 
Adriana Casareto: Sí, o sea, están las filtraciones evitables y las inevitables, porque justamente faltaría un posible del análisis es que nosotros, por ejemplo, somos personas y entonces depende el grado de consecuencia y el recorrido en la formación, fundamentalmente por el análisis personal hasta donde podamos correr ese límite de la participación de los subjetivo en la escena de uno ubicado en un analista, pero bueno, tarea  imposible.
 
Carlos Dante García: Sí, totalmente de acuerdo, salvo en un punto. Salvo en un punto, el único que punto que es: depende del análisis. No depende del análisis, del análisis que haga, no, porque justamente eso es lo que des- responsabiliza a aquel que practica el análisis, lo que hace como analista. Depende del análisis, no depende del análisis, hay gente que por ejemplo, va a análisis y no habla de ciertas cosas, o no habla de cosas, entonces no depende del análisis.
 
Adriana Casareto: Pero, eso no es análisis.
 
Carlos Dante García: Sí, sí, eso es análisis, porque no necesariamente el que va a analizarse va a llevar todo a análisis, primera cuestión. Y segunda cuestión, un punto también muy importante, el análisis se inventa, cosa que no hablé.
El análisis no es que se hace algo que ya está preestablecido, se inventa, entonces alguien que practica el análisis no está en relación al análisis que está haciendo, todo lo que dije se basa en eso, en separar cómo se practica el psicoanálisis del análisis que se está haciendo.
 
Auditorio: Esa es la definición, para poder plantearlo como una experiencia del análisis.
 
Carlos  Dante García: Exactamente, es la referencia a que se trate algo como una experiencia y que no hay relación sexual, no hay relación entre el análisis que se hace y el análisis que se practica. Por eso, depende del analizante, hay mucha gente que se analiza y practica el psicoanálisis haciendo desastre, y hay gente que se analiza, o se analiza poco, y practica bien el psicoanálisis, no hay relación.
 
Por eso, la posición de Lacan es que se inventa el psicoanálisis, no que se transmite. La gente cree que me voy a analizar con fulano de tal, y entonces tengo una garantía de transmisión, no, totalmente lo opuesto. Esto que acabo de decir: primeras cuatro frases del seminario El lugar y el lazo, donde están claramente separadas las dos cuestiones.
 
Entonces, cuál es la consecuencia, la consecuencia es que se supone que aquel que se analiza está en condiciones de practicar bien el psicoanálisis, y son suposiciones.
 
Adriana Casareto: Sí, pero no lo contrario: aquel que no se analiza…
 
Carlos Dante García: No, la contraria no. De hecho, en esas clases, uno también va a encontrar la diferencia que hay entre psicoterapia, psicoanálisis aplicado a la terapéutica y psicoanálisis puro. El psicoanálisis puro no existe, es el psicoanálisis lógico, es lo que les expliqué recién como lógica. El psicoanálisis siempre se ha aplicado a la terapéutica, porque se compara con puro.
 
En cambio, la psicoterapia es aquel que no se analiza, aquel que rechaza o no acepta pasar por un análisis para atender a la gente, eso es psicoterapia.
 
Por eso estoy totalmente de acuerdo con ese aspecto de que no es contrario. 
 
Piensen en dos ejemplos, piensen en tres ejemplos: primer ejemplo, Freud no se analizó, hizo el análisis con Fliess. Segundo ejemplo, Lacan, ¿con quién se analizó?
 
Auditorio: Löwenstein.
 
Carlos Dante García:Löwenstein, era un analista de la escuela del yo, y nada que ver con la práctica lacaniana. Tercer ejemplo, Miller, ¿con quién se analizó? Se analizó con Melman y tuvo un terrible problema, a las patadas terminaron, cosa que poco análisis hubo también ahí.
 
O sea, quiero decirle que, con esto no vayan a decir no importa con quién me analizo, es el problema de todo lo que iba diciendo.
 
Lo que estoy diciendo es que eso es una garantía neurótica, hay que ver qué hace cada sujeto con lo que hace en el análisis, ¿se entiende eso? Todo lo que dije está basado.
 
Adriana Casareto: Claro, también es,  le falta análisis, sí, sí, puede haber ido 35 años a un consultorio, eso no quiere decir nada, no quiere decir nada.
 
Carlos Dante García: Yo siempre digo una frase, que es la siguiente: el analista no se caracteriza ni por el nombre, ni por la experiencia que tiene, sino por la repuesta que da en cada ocasión con un paciente, y eso es único, no hay algo que sea igual respecto de otra intervención, entonces, la frase es: los pingos se ven en la cancha, no en los títulos, ¿se entiende el planteo? 
 
Esa es la idea, para que se tranquilicen, por eso dije: voy a empezar diciendo frases y después depende de cada pingo.
 
 

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