Salud Mental&Locura

¿A quién mató Romina Tejerina?

Por Patricia Pena
Publicado en Lectura Lacaniana: 23 julio, 2014

En el texto “Cuando una mujer mata a su bebé recién nacido” (*), Silvia Tendlarz plantea la diferencia legal vigente entre homicidio simple e infanticidio.

Este cambio en la legislación considera la modificación del valor social de la madre soltera y del honor puesto en juego. Pero esto no es suficiente para explicar este tipo de homicidios.

El ejemplo que toma, es el caso de Romina Tejerina, quién a los 19 años, fue condenada a 14 años de prisión por el asesinato de su hija recién nacida, producto de una violación que no fue legalmente sancionada. Desde el primer momento intentó abortar utilizando hierbas, perejil, introduciendo objetos en su vagina, y por último, laxantes usados para ese fin . También hizo una consulta con un médico para interrumpir ese embarazo. Parió en el inodoro del baño de su casa, colocó a la beba en una caja de cartón con tapa y le dio 20 puñaladas. Ella relata que hasta ese momento, tanto la violación como su embarazo habían sido ocultados,” él me tenía como encerrada porque cada vez que salía lo veía y se me reía, me burlaba y me amenazaba. Yo ya no era la misma, luego de la violación, me quería morir”. Aseguró que en la cara de la beba había visto al violador.

Este fue uno de los casos emblemáticos para la discusión de los Derechos Humanos de las Mujeres. Carmen Argibaray, la ex Ministra de la Corte Suprema de la Nación, interrogada en un reportaje por su posición ante este caso contestó: “Hay una confusión. No hubo un aborto. Nació una criatura. Además, vivió tres días. Por otra parte, ese recurso nunca debió llegar a la Corte. Hace unos años se suprimió del Código Penal la figura del infanticidio y éste fue un caso, y si hubiese existido tal artículo, le hubiese tocado una pena menor”.

Margarite Duras durante décadas escribió sus columnas en el diario Libération, entre ellas una sobre Cristine Villemin, una mujer acusada de matar a su hijo después de haber sido violada: “Ningún hombre en el mundo puede saber lo que significa para una mujer ser tomada por un hombre que ella no desea. La mujer penetrada sin deseo está en el crimen. El peso cadavérico del goce viril encima del cuerpo tiene el peso del crimen que ella no tiene la fuerza de devolver: el de la locura”

¿Pero es solo la condición de violación o minusvalía del cuerpo para que un asesinato sea perpetrado? Tanto el discurso jurídico, como los alegatos feministas o de Derechos Humanos de las mujeres, plantean una lectura universal. Pensarlo de esta manera, es una forma de borrar la subjetividad . ¿Es el hecho en sí, o la significación del mismo lo que se pone en juego? Cómo se significa esa violación y ese embarazo van a depender de la respuesta particular de cada sujeto.

Desde el psicoanálisis se ubica que pasar por un parto, tener un hijo, no implica acceder a la maternidad. El acceso a la maternidad es una coyuntura dramática, un momento de vacilación subjetiva, donde la respuesta está dada por la estructura.

¿Se puede hablar de embarazo y de deseo de hijo, cuando el intento desde el inicio fue de deshacerse de ese resto producto de la violación? ¿Qué lugar ocupó si intentó eliminarlo con laxantes y fue parido en un inodoro? En una entrevista realizada a su hermana, esta refiere que cuando entró al baño: “Romina tenía los ojos perdidos y miraba como detrás de la cortina”.Cuando parí vi la cara del violador afirma Romina, no recuerdo nada más hasta que en el hospital me empezaron a decir cosas, ojos perdidos dice su hermana. Se puede ubicar acá la perplejidad.

La pregunta a hacerse es: ¿A quién mató Romina Tejerina?

Lacan en la primera concepción de su “teoría del mal”, ubica un término: “el kakon”. Dentro del ámbito especular ubica un enemigo interior que afecta a otro, la víctima. Existe una agresión a sí mismo a través de la persona a la que dirige su acto homicida. El mal es un objeto real, presente en la relación imaginaria con el otro. Un enemigo íntimo a ser eliminado. En el pasaje al acto homicida, lo que se elimina es el “kakon”.

En el caso de Romina Tejerina se puede ubicar ese acto homicida como una respuesta. Ese acto se lee como un pasaje al acto, como intento de resolución de lo que Lacan llamaba: “callejón sin salida subjetivo”.

Silvia Tendlartz concluye el texto refiriendo la necesidad de examinar en cada caso de asesinato la singularidad del lugar del bebe para ese sujeto.

Santa Tejerina, santa de la justicia. quiere salir a volar./De las rejas negras, de muros y cadenas /rápido se quiere soltar. Vamos a bailar que ya te perdoné/ aunque nos quemen en la hoguera como fue una vez”.

Letra de “Santa Tejerina” de León Gieco, quién fue acusado por el presunto violador de apología del delito.

Patricia Pena

(*)LINK nota

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